Frente a una problemática en crecimiento, el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires creó el Observatorio de Violencia Profesional, un espacio orientado a contener, registrar y acompañar a quienes sufren agresiones en el ejercicio de su trabajo.
Según registros de la entidad colegiada, en lo que va del año se contabilizaron diez casos en toda la Provincia, de los cuales cuatro ocurrieron en La Plata, lo que da cuenta de la dimensión de la problemática en la Región.
Las situaciones de violencia incluyen escraches en redes sociales, agresiones verbales y físicas, daños materiales —como la rotura de vidrieras o puertas de los consultorios— y ataques a empleados de veterinarias, lo que refleja un aumento y una mayor gravedad de los hechos.
Entre los profesionales señalan que estos episodios muchas veces empiezan en situaciones de alta carga emocional, como tratamientos que no salen como se espera. Eso expone a quienes trabajan en clínicas y consultorios a reacciones que pueden volverse violentas.
El caso bisagra
Frente a este escenario, la entidad que nuclea a los veterinarios impulsa el Observatorio de Violencia Profesional, a través del cual se busca visibilizar lo que ocurre, generar un registro de los casos, ofrecer contención a quienes atraviesan estas situaciones y brindar herramientas para prevenir nuevos hechos.
“Esto surgió en el año 2023. En ese momento lo que más aparecía era el escrache en redes sociales a partir del malestar en la gente”, explicó Héctor Fernández, vicepresidente de la entidad y referente del observatorio.
Sin embargo, el caso que aceleró la puesta en marcha de la iniciativa fue la agresión al veterinario Claudio Bulgarella, de Morón, quien fue atacado por un cliente tras la muerte de su mascota. “Le dio una trompada que le fracturó la mandíbula. Terminó internado. Después hubo una instancia judicial donde se demostró que su accionar fue correcto. Esto visibilizó una problemática más amplia”, relató Fernández.
Para visibilizar y prevenir
El espacio funciona como un canal de contacto directo para los profesionales, a través del cual pueden denunciar hechos de violencia y recibir acompañamiento. “La idea es que se comuniquen con el Colegio, que cuenten su situación y empezar a construir una casuística, aunque muchas veces no es fácil intervenir”, señaló.
El procedimiento comienza con el envío de un mail (observatorio@cvpba.org), a partir del cual se abre una instancia de seguimiento del caso. “Se envían planillas para que el profesional detalle la situación. A veces también recibimos denuncias ya hechas, como pasó hace unos días con un colega que directamente fue a la comisaría”, explicó el referente de la entidad colegiada.
Además, el observatorio trabaja en la prevención. Se organizan charlas con psicólogos, abogados y especialistas para brindar herramientas frente a estos episodios. También cuenta con un protocolo de actuación que establece que, ante escraches, se recomienda el envío de una carta documento para frenar la situación. A su vez, Fernández explicó que “hay lineamientos para actuar ante agresiones, siempre con acompañamiento legal”.
El problema tiene múltiples causas. “Muchas veces hay hechos de violencia previos en el ámbito familiar que se trasladan primero a los animales y luego a los veterinarios”, explicó. También señaló la demanda de respuestas inmediatas como otro factor de conflicto.
Al mismo tiempo, planteó la necesidad de mejorar la comunicación con los tutores: “Hay que ser claros y empáticos, porque la gente necesita saber qué pasa con su animal. Si logramos eso, quizás evitemos algunos conflictos”, puntualizó.
Antecedentes platenses
A nivel local, uno de los casos que se recuerda es el de Villa Elvira, cuando una veterinaria, situada en calle 1 entre 75 y 76, fue escrachada y clausurada tras denuncias de personas que afirmaban haber retirado a sus mascotas muertas o en mal estado. El caso derivó en una investigación oficial, incluso en una movilización de clientes, colegas y vecinos en apoyo al consultorio.
A su vez, al año siguiente, en una clínica veterinaria de Tolosa, en 530 entre 7 y 8, una joven de 24 años fue detenida luego de protagonizar un ataque de furia, por demoras en la atención. La mujer discutió con la veterinaria y luego rompió la vidriera y la puerta de acceso del local, provocando serios destrozos.
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