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Más allá del casco: los nuevos centros comerciales de La Plata que cambian el juego

La expansión hacia las localidades de la periferia y la búsqueda de mayor cercanía para las actividades cotidianas modificaron los hábitos de los platenses y la manera en que se estructura la Ciudad

El centro más tradicional (calle 8) dejó de ser la única referencia comercial de la Ciudad / EL DIA

Por Redacción

El centro de la Ciudad ya no es el mismo que antes. Con la expansión de la población hacia los barrios de la periferia, La Plata dejó de funcionar alrededor de un único punto de referencia. En los últimos años, nuevas centralidades fueron tomando fuerza y modificaron la manera en que los platenses se trasladan, trabajan, compran, acceden a servicios y ocupan el espacio urbano.

El fenómeno se advierte en distintos aspectos de la vida cotidiana. Hay vecinos que ya no necesitan trasladarse hasta el casco para resolver sus compras, hacer determinadas actividades o acceder a servicios.

Para los especialistas, no se trata simplemente de que el centro esté perdiendo importancia, sino de una transformación de la estructura urbana de La Plata. La Ciudad que durante décadas tuvo un centro claramente definido avanza hacia un modelo de múltiples centralidades, en el que el casco continúa teniendo un papel relevante pero comparte funciones con otros sectores.

“Las ciudades originalmente eran mononucleares, es decir, con un solo centro de referencia”, explicó Juan Carlos Etulain, director del Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP. Con la expansión de la población, señaló, las ciudades contemporáneas comenzaron a desarrollar nuevas centralidades vinculadas con las demandas de cercanía.

En La Plata, ese proceso puede verse en distintos corredores que fueron dejando de ser simplemente vías de circulación para convertirse en espacios de actividad cotidiana. Etulain puso como ejemplo el Camino Parque Centenario: con la transformación de la antigua ruta en avenida, los comercios instalados a sus márgenes fueron adquiriendo un carácter cada vez más cotidiano.

CIUDAD EN EXPANSIÓN

La expansión territorial modificó necesariamente la relación entre los habitantes y el centro. La Plata ya no termina en los límites del casco y su dinámica cotidiana se extiende hacia localidades y barrios que fueron creciendo y consolidándose.

Karina Jensen, doctora en Arquitectura y Urbanismo, investigadora del CONICET y profesora titular de la FAU-UNLP, explicó que el crecimiento periférico no representa solamente una extensión de la mancha urbana. También implica una redistribución progresiva de actividades, servicios y espacios de referencia. A medida que los barrios se consolidan, aparecen nuevas demandas y lugares donde los vecinos desarrollan parte de su vida cotidiana.

“Al analizar las transformaciones ocurridas en los últimos veinte años, se observa que las nuevas centralidades se estructuran principalmente sobre corredores viales, a partir de la combinación de tres condiciones: accesibilidad, visibilidad y disponibilidad de suelo”, apuntó Jensen.

En ese sentido, mencionó corredores como el Camino General Belgrano, la avenida 7 en Villa Elvira, la avenida 520 en Abasto, la avenida 137 en Los Hornos, la calle Cantilo en City Bell y la avenida 419 en Villa Elisa.

Pero la aparición de nuevas centralidades no necesariamente implica una ciudad más equilibrada. Para Jensen, estos cambios “tampoco sustituyen” al centro ni generan por sí solos una estructura urbana más equitativa. Si no están acompañados por planificación, transporte público, infraestructura y espacios públicos, pueden profundizar la dependencia del automóvil, la fragmentación territorial y las desigualdades entre distintos sectores urbanos.

EL PROBLEMA DE LLEGAR AL CENTRO

Mientras aparecen nuevos puntos de actividad, llegar al casco puede convertirse en una dificultad. La congestión de las avenidas, los tiempos de viaje y la falta de estacionamiento forman parte de los factores que modifican la relación de los vecinos con el centro.

Sergio Poggi, presidente de la Sociedad de Profesionales de Arquitectura y Urbanismo de La Plata Región Capital (SPAU), consideró que es lógico que se desarrollen centros de cercanía a medida que la ciudad se expande. Pero advirtió que la descentralización también debe analizarse en relación con el transporte y la movilidad.

Para el arquitecto, si no se resuelven esos problemas, la tendencia a crear nuevos polos puede profundizarse. “Lo lógico y natural es que se vayan creando microcentros”, sostuvo. El desafío, en ese escenario, es evitar que el crecimiento de esos nuevos espacios termine dejando al centro sin actividad y sin habitantes.

Pero la progresiva salida de población del casco hacia la periferia esconde, además, otro factor que puede afectar la vitalidad del centro. “La gente solo vendría a trabajar al centro. Hay que potenciarlo para que también tenga oferta de cosas fuera del horario laboral. El centro debe ser el punto de encuentro de los platenses”, planteó Poggi.

El cambio no se limita a dónde viven los platenses o dónde realizan sus compras. También están cambiando los usos del propio centro.

Se desarrollan nuevas centralidades vinculadas con las demandas de cercanía

En ese sentido, Etulain señaló que las áreas centrales pueden resultar cada vez más costosas para vivir, lo que genera una expulsión de población hacia otros sectores. A esto se suma la proliferación de los alquileres temporarios. “Además, la aparición de los alquileres por día, que son mucho más redituables para los dueños, hizo que los centros de las grandes ciudades se vuelvan la casa de los turistas y no de los propios residentes. Acá todavía no es un problema, pero en otras ciudades del mundo sí”, sostuvo.

“El desafío consiste en articular esas centralidades como una red”, apuntan especilistas

Es que el crecimiento sin control de los alquileres temporarios puede reducir, a su vez, la cantidad de viviendas destinadas al mercado residencial. El resultado es una posible disminución de los residentes permanentes y, con ella, de determinadas actividades cotidianas que sostienen la vida urbana.

En paralelo, también cambia el perfil de las actividades que se desarrollan en el casco. Jensen observa una mayor presencia de propuestas gastronómicas y de servicios, crecimiento de las ventas digitales, una rotación más rápida de los locales y aparición de inmuebles vacantes. Sin embargo, aclara que estos cambios no responden exclusivamente a la descentralización, sino también a otros factores, como la caída del consumo, el aumento de los alquileres y los mayores costos de funcionamiento.

“Por eso, más que una pérdida absoluta de centralidad, estamos viendo una transformación. La Plata está pasando de una estructura organizada alrededor de un único centro a una ciudad con múltiples centralidades”, sostuvo Jensen.

El casco continúa siendo relevante, pero comienza a compartir sus funciones comerciales, gastronómicas, administrativas y de servicios con otros sectores. “El desafío consiste en articular esas centralidades como una red, para que la descentralización contribuya a construir una ciudad más próxima, accesible y equilibrada, en lugar de profundizar las desigualdades existentes entre el casco y las periferias”, agregó.

CUÁL ES EL FUTURO

¿Qué centro quedará si la Ciudad continúa expandiéndose? Para los especialistas, la respuesta no pasa por intentar recuperar exactamente el modelo anterior, sino por pensar qué funciones debe cumplir el casco dentro de la nueva estructura urbana.

“Debemos encontrar los medios para que el centro platense no pierda identidad, protagonismo y vida las 24 horas. Por ser el centro de la ciudad capital de la principal provincia argentina, es un tema trascendental de la planificación física, la cual debe hacerse en conjunto con la población”, sostuvo Poggi.

En ese proceso, el espacio público aparece como una pieza central. Las plazas, las calles y los lugares de encuentro pueden contribuir a recuperar capacidad de convocatoria y generar actividad más allá de los horarios laborales.

La transformación, en definitiva, parece inevitable en una ciudad que creció y modificó sus formas de habitar. La Plata pasó de un esquema con un centro dominante a otro en el que conviven distintos puntos de actividad. El desafío urbanístico será lograr que esas nuevas centralidades funcionen como una red y no como espacios aislados, y que el crecimiento de la periferia no implique resignar la identidad, la vitalidad y la vida urbana del centro platense.

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