El consumo de carne vacuna en Argentina alcanzó su nivel más bajo en más de veinte años durante los primeros siete meses de 2026 y la caída también se siente en La Plata. En las carnicerías, los clientes compran menos, buscan opciones más económicas y, en muchos casos, piden por gramos o por una suma fija de dinero. En este escenario, se registran cierres de locales y los comerciantes apelan a descuentos y promociones diarias para sostener las ventas.
Según un informe de la Cámara de Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), el consumo cayó un 12 por ciento entre enero y julio de este año, en comparación con el mismo período de 2025. En el último año, cada habitante consumió 4,8 kilos menos de carne vacuna.
El bolsillo platense
En La Plata, desde el sector se indicó que los precios aumentaron a principio de año y desde entonces, se mantienen estables. Sin embargo, las ventas no repuntan. Los comerciantes apuntan a la pérdida de poder adquisitivo y señalan que el problema pasa más por el ingreso de los clientes que por el precio de la carne.
También se advierte que esta situación está provocando el cierre de locales. “En muchos lados están bajando la persiana”, se indicó.
Cristian, encargado de una carnicería en diagonal 80 y 2, contó cómo cambió el consumo. Aunque aseguró que mantiene el nivel de clientela, reconoció que la situación es distinta a la de tiempo atrás: “Si retrocedemos cinco años, es otra cosa”.
Entre los cortes con más salida mencionó la paleta y el roast beef para churrasco, y la bola de lomo, la cuadrada y la nalga para milanesa. Los precios rondan los 20 mil pesos por kilo.
En el escenario explicó que los clientes buscan alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo. Según detalló, este último cuesta la mitad.
También señaló que se observa un cambio en la forma de comprar. Antes, los clientes llevaban un kilo o más y ahora muchos piden cantidades menores o fijan un monto. “¿Me das 10 mil pesos de milanesa?”, es una de las frases que más escucha, ejemplificó.
En tanto, para sostener las ventas, el negocio apuesta a los descuentos. Cristian contó que ofrecen un 10 por ciento de rebaja en efectivo y aseguró que “los clientes lo aprovechan”.
En el sector también advierten una caída de la actividad después del día 15 ó 20 del mes. “Los primeros días la gente compra y después baja el movimiento”, explicó Mariano, empleado de una carnicería de 9 y 50.
Un churrasco o dos milanesas
La menor demanda incluso se refleja en la cantidad: antes se llevaba para varios días o todo el mes; ahora, en cambio, “lo necesario para el día”.
“Compran 300 gramos de picada, un churrasco o dos milanesas”, detalló. También es habitual que lleguen con un monto fijo para gastar: “Poneme 10 mil pesos de esto o cuatro mil de lo otro”, contó.
Para hacer frente a la situación, Julieta, su compañera, explicó que recurren a distintas estrategias comerciales. “Lo ideal es hacer promociones. Si no, la gente no compra”, señaló.
Según indicó, cada día cuentan con una oferta diferente. Hay cinco kilos de pata y muslo a 16 mil pesos, mientras que la picada cuesta lo mismo y tiene descuentos llevando dos kilos.
En el caso de los cortes más caros, las ventas son menores. El lomo, por ejemplo, llega a los 31 mil pesos. “Se venden poco, por eso traemos menos cantidad”, indicó Mariano, al explicar sobre cómo se adaptan a esta realidad.
En este marco, Julieta relacionó la caída con el contexto económico. “La gente se cuida más con la plata porque está todo caro. Tiene que gastar en otras cosas y hay prioridades”, señaló.
SUSCRIBITE a esta promo especial