El sonido de las bochas volvió a recorrer una cancha que fue la primera construcción del predio. Incluso, antes de que existiera el techo del salón. Así celebró sus 90 años el Círculo Trentino, en 18 entre 37 y 38, donde la inauguración de un mural comunitario terminó convirtiéndose en un homenaje a los fundadores que llegaron desde el norte de Italia y levantaron una institución que hoy sigue reuniendo a varias generaciones platenses.
La obra, impulsada por las socias junto a una muralista y pintada durante seis meses por vecinos y artistas locales, resume la memoria del Trentino: el barco de los inmigrantes, la polenta, el vino compartido, el coro, la calesita que alguna vez estuvo frente a la sede y las banderas de Italia y Argentina conviven en una composición pensada para contar nueve décadas de historia.
“Quisimos reflejar nuestros 90 años”, explicaron Rosa Maíno y María Concepción Matei, hijas de fundadores y actuales autoridades de la institución. Recordaron que las bochas era la excusa para encontrarse, jugar a la murra, cocinar recetas típicas y mantener vivas las costumbres de su tierra.
Tras quedar relegada en la pandemia, la cancha fue restaurada por tercera vez y quedó oficialmente reinaugurada con un encuentro amistoso entre seis equipos integrados por jugadores del Trentino platense, la sede de Buenos Aires y clubes amigos.
Detrás de ese renacer aparece el trabajo de Néstor, el instructor, quien juega desde los 16 años y hoy transmite gratuitamente la técnica y la estrategia de un deporte que define como “un ajedrez de precisión”.
Avisó que “cuando hay ganas, el trabajo del profesor es menor”. Finalmente, sostuvo que las bochas siguen siendo una herramienta para mantener activos a los adultos mayores y volver a hacer del club un lugar de encuentro.
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