Previo a la explosión ocurrida durante la madrugada del último lunes en la Estación Transformadora de Tolosa que pertenece a Edelap, el Organismo de Control de Energía Eléctrica de la Provincia de Buenos Aires (Oceba) no había realizado inspecciones en el predio de 528 entre 9 y Belgrano. Según explicó el presidente del organismo, Diego Rozengardt, esto no respondió a una negligencia o falta de control, sino a que la estación no había presentado indicadores que encendieran una alerta.
El Oceba cuenta con equipos que realizan auditorías sobre todas las distribuidoras en tres áreas: la calidad del servicio técnico, las condiciones de seguridad en la vía pública y la atención comercial. Sin embargo, las estaciones transformadoras no son revisadas de manera permanente, sino que el organismo puede intervenir a partir de los resultados que presenta el servicio.
“Las estaciones transformadoras, en realidad, se revisan a través de los resultados. Entonces, si se detectan, por ejemplo, problemas persistentes y continuos en la misma zona que atiende una estación transformadora, podríamos detectar que ahí hay un problema sistémico en esa estación”, explicó Rozengardt.
En ese sentido, aseguró que la instalación de Tolosa “no venía mostrando valores fuera de los parámetros generales de la empresa”. Por ese motivo, durante el último tiempo no se había realizado una inspección específica en el predio.
En sucesivas notas, este diario marcó las deficiencias del servicio eléctrico en la Región (La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio) que concentra 400 mil medidores. Cortes diarios, apagones masivos durante el verano (a lo largo de la etapa más caliente de la estación no hubo un solo día sin que se haya reportado un corte de luz en el área de concesión) y problemas de tensión son algunas de las denuncias que los lectores hacen llegar a la redacción.
Pero quizás uno de los informes que con mayor claridad expuso esta problemática fue el publicado el lunes 17 de agosto, que puso el foco en una cuestión que atraviesa desde hace tiempo a los servicios públicos de La Plata: la distancia entre los usuarios y los organismos encargados de controlar a las empresas prestatarias. La publicación advertía sobre la creciente frecuencia de las interrupciones y las dificultades que encuentran los vecinos para hacer valer sus reclamos.
La mañana en la que la investigación llegó a mano de los lectores, se produjo el incendio en la Estación Transformadora Tolosa, que dejó a miles de usuarios sin suministro eléctrico y volvió a poner en primer plano una pregunta: ¿qué herramientas tienen los consumidores para reclamar y quién controla efectivamente la calidad del servicio?
El titular del Oceba, Diego Rozengardt, planteó la complejidad que implica representar a los usuarios de una provincia con realidades muy diferentes. “Nos ha costado encontrar quiénes puedan representar bien a este universo tan heterogéneo”, dijo.
Según indicó, el organismo trabaja con oficinas municipales de atención al consumidor y delegaciones de la Defensoría del Pueblo, a las que definió como “aliadas”. Allí se reciben consultas vinculadas con la facturación, la tarifa social, los regímenes especiales y los incumplimientos de las distribuidoras. Pero la sindicatura de usuarios no funciona de la forma en la que la normativa lo estipula.
“La sindicatura como tal, con la entidad formal que con la que fue creada, no tiene los actores interesados, entonces, en la práctica funciona con las oficinas territoriales”, argumentó.
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