Cajas con comida, bebidas, cigarrillos, flores, velas y hasta gallinas muertas sorprendieron en los últimos días a vecinos que se encontraron con estas particulares escenas en distintos puntos de la Ciudad. Una de esas apareció en el Bosque, mientras que otra fue colocada en la zona de 32 y 29, donde la situación generó preocupación entre quienes observaron el ritual.
Según relataron vecinos el martes por la noche, cerca de las 22.40, un automóvil llegó a la zona de 32 y 30 con una sirena encendida. Luego, se detuvo en 29 y desde el lado del acompañante, descendió una persona que dejó numerosas velas encendidas al pie de un árbol, junto a una caja con distintos elementos.
La escena rápidamente despertó temor entre quienes la observaron. El contenido de la caja, que incluía alimentos y bebidas, pero también una gallina muerta, llevó a algunos a interpretar que podía tratarse de un supuesto “trabajo” realizado con fines negativos.
Con el correr de los días, la caja permaneció en el lugar y, ya sea por respeto o por temor, nadie se animó a levantarla. Una situación similar se registró con las cajas que suelen aparecer en el Paseo del Bosque. Una lleva varios días en el sector lindero a 119 y 60 sin que nadie la toque.
Sin embargo, detrás de estas escenas habría una explicación religiosa. Según explicó a EL DIA una referente de la religión afrobrasileña, se trataría de ofrendas dedicadas al denomindado “Povo Cigano”.
“Las ofrendas de las fotos pertenecen al pueblo Cigano, dado que el 21 de septiembre, con el equinoccio de primavera, se celebra su fecha. Representa el florecimiento, la alegría, los caminos perfumados; es por eso que esta fecha se relaciona con ellos, porque para nosotros el pueblo Cigano trae florecimiento y renacimiento”, explicó a EL DIA la Maê Noelia de Xangô.
Según detalló, si bien la fecha tiene un significado particular, las ofrendas no necesariamente deben realizarse ese día ni es necesario estar bautizado para hacerlas. “Las ofrendas pueden ser realizadas por cualquier persona, no hace falta que esté dentro de la religión afrobrasilera. Si se hace, debe ser bajo supervisión de una Maê o Pai que practique la religión”, aclaró.
Los lugares y horarios también pueden variar de acuerdo con la entidad a la que se realiza la ofrenda. “Por lo general, se dejan después de las 18, cuando baja el sol. Los lugares pueden variar según la deidad: puede ser en un descampado, una plaza, la calle, un río, el mar o un cementerio. Todo depende de a quién se ofrende”, explicó.
Sacrificios animales
Quizás uno de los elementos que mayor estupor causó entre los vecinos fue la presencia de animales muertos entre los objetos que componían algunas de las ofrendas. Sin embargo, según explicó la referente consultada, los sacrificios animales no constituyen un requisito para este tipo de ofrendas.
“Si la faena de gallinas, gallos y chivos pertenece a rituales dentro de la religión afrobrasilera o Umbanda, los animales después se cocinan y se comen. Por eso, no es necesario dejar esas cosas ahí”, sostuvo.
En ese sentido, señaló que la aparición de animales muertos abandonados como parte de una ofrenda termina generando una asociación negativa con estas prácticas religiosas.
En ese sentido explicó que en determinados rituales se utiliza la sangre del animal como parte de la ceremonia, pero posteriormente la carne es destinada al consumo. “Es como cuando compran un pollo en una pollajería”, comparó.
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