Las piletas siguen siendo una de las opciones elegidas por las familias platenses para disfrutar de las vacaciones sin salir de casa. De cara a la temporada de verano, quienes evalúan invertir en una para aprovechar los días de calor pueden encontrar alternativas para distintos bolsillos. En la Región, las de fibra de vidrio cuestan entre cinco y siete millones de pesos, mientras que las de hormigón rondan entre los 13 y los 16 millones de pesos, según el tamaño y el material.
Una de las alternativas para quienes buscan una pileta sin hacer una inversión tan grande como la que requiere una de hormigón son las de fibra de vidrio. Su ventaja es que se instalan rápidamente y requieren poco mantenimiento, aunque los precios también varían según la calidad del producto.
Matías Rocasalva, titular de una empresa que representa oficialmente a una marca de piletas, situada en Gonnet, destacó la importancia de tener en cuenta los materiales antes de elegir. En el caso de los modelos que comercializan, explicó que están fabricados con un sistema tecnológico especial. “No es el tradicional, que es solo fibra. Son cinco compuestos plásticos de alta resistencia reforzados con fibra de vidrio”, explicó.
Según detalló, estos modelos son más gruesos y resistentes, y cuentan con una garantía de 15 años, lo que también influyen en el valor.
En cuanto a los precios, entre las medidas más elegidas se encuentran los modelos de cinco y seis metros de largo. El primero, que tiene 2,40 metros de ancho y 1,20 metros de profundidad, cuesta $5.900.000. En tanto, el segundo, de 2,70 metros de ancho y 1,30 metros de profundidad, sale alrededor de $6.700.000. También hay opciones más chicas, como la pileta de cuatro metros de largo, 2,35 metros de ancho y 1,20 metros de profundidad, cuyo precio ronda los $4.600.000.
Rocasalva explicó que el presupuesto incluye “el traslado, la excavación, la colocación en el pozo, el gabinete donde se guarda el equipo de filtrado, la bomba, el filtro, todas las conexiones y los accesorios: mango telescópico, manguera y barrefondo”.
Por otra parte, la vereda atérmica y las luces son opcionales. El borde de una hilera, de 50 centímetros de ancho, con base de hormigón y terminación de baldosas atérmicas, cuesta $1.700.000 para la pileta de seis metros y $1.450.000 para la de cinco metros. En cuanto a la iluminación, dos luces con controlador y control remoto cuestan $550.000.
HORMIGÓN, UNA INVERSIÓN MAYOR
Las piletas de hormigón requieren una inversión inicial mayor, más tiempo de obra y un mantenimiento más exigente que las de fibra de vidrio, pero son más duraderas.
“Es una opción de mayor complejidad constructiva y se ubica en un segmento más premium”, explicó Ariel Scelzo, arquitecto a cargo de una empresa de construcción de piscinas, con más de diez años de actividad en La Plata.
En cuanto a los precios, una pileta de hormigón de 3 por 6 metros de largo cuesta alrededor de US$ 8.600 (un poco más de $13 millones), mientras que una de 3 por 8 metros ronda los US$ 10.000 (más de $15 millones). La profundidad puede variar entre 1,20 y 1,70 metros, aproximadamente.
El presupuesto incluye la pintura, la iluminación, el equipo de filtrado y un perímetro de lajas atérmicas de 50 centímetros de ancho. “Viene con todo lo que denominamos ‘llave en mano’”, explicó Scelzo, al señalar que la piscina se entrega terminada y lista para utilizar.
A ese valor se le pueden sumar otros trabajos, como revestimientos, ampliaciones del solárium o cambios en los materiales. “En esos casos, el precio varía mucho y depende de las opciones que elija cada cliente”, añadió.
EL CLIMA Y LAS VENTAS
En ambos caso se coincidió en que las precipitaciones influyen tanto en las ventas como en los tiempos de instalación de las piletas. Al respecto, Rocasalva reconoció que las condiciones climáticas están complicando la decisión de compra, mientras que Scelzo advirtió que el movimiento viene más lento que el año pasado.
En el caso de las piletas de fibra de vidrio, Rocasalva señaló que las consultas fueron buenas en agosto y septiembre, pero se frenaron en octubre. A su vez, explicó que las lluvias pueden demorar las instalaciones entre dos y tres días, teniendo en cuenta que colocar una pileta de seis metros lleva unos cinco días.
A su turno, Scelzo indicó que el mal tiempo también demora las obras de hormigón. Después de las lluvias, el barro puede impedir que se retomen las tareas. En cuanto a las ventas, consideró que, además del clima, la situación económica puede influir en las decisiones de compra.
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