La Municipalidad de La Plata avanzó este sábado con el desmantelamiento de un histórico puesto gastronómico del Parque Saavedra, ubicado en 14 entre 64 y 66, frente al Hospital de Niños. La estructura era explotada por Silvia Inés Bracamonte, quien desarrolló allí su actividad comercial durante casi tres décadas y ahora amenaza con encadenarse para reclamar que le permitan continuar con su emprendimiento.
El operativo se realizó durante la mañana, cuando personal de una empresa tercerizada comenzó a retirar las instalaciones. La medida se concretó en medio de un conflicto judicial entre la comerciante y la Comuna, mientras sigue en trámite una acción de amparo presentada por la mujer.
Según explicaron sus abogados, Juan Cruz Esnaola y Faustino Quadrini, la medida cautelar que impedía avanzar con el retiro del puesto había vencido días atrás. Sin embargo, señalaron que habían solicitado una prórroga y que el pedido todavía estaba pendiente de resolución judicial.
Desde la Municipalidad, en tanto, indicaron que ya no había una medida cautelar vigente y que la concesión del puesto estaba vencida desde hacía tiempo. “Hubo una durante un mes que venció esta semana”, señalaron para justificar que se avanzara con el desmantelamiento, al considerar que ya no existían impedimentos judiciales.
En medio del operativo, Bracamonte expresó su rechazo a la decisión y reclamó la presencia de autoridades municipales. “Yo no me voy de acá, quiero que venga alguien de la Municipalidad a explicarme, y si es necesario me voy a encadenar”, advirtió.
El reclamo de la comerciante del Parque Saavedra
La remoción de las instalaciones profundizó el conflicto entre la trabajadora y la Municipalidad, ya que la comerciante cuestiona que se haya avanzado mientras continúa el proceso judicial y todavía no se había resuelto el pedido de prórroga de la cautelar.
En diálogo con este portal, Bracamonte sostuvo que, durante el año que lleva sin poder trabajar, la única ayuda que recibió de la Comuna fue una tarjeta Alimentar.
La mujer también manifestó su preocupación por la pérdida de su fuente de ingresos. Según explicó, tiene una discapacidad y el puesto gastronómico constituye el principal sustento económico para ella y sus hijos.
Además, cuestionó el momento elegido para llevar adelante el procedimiento. “Lo hicieron un sábado porque no hay movimiento en el hospital y entonces esto pasa desapercibido”, afirmó.
Mientras la comerciante reclama que se tenga en cuenta el expediente judicial en curso, el Municipio sostiene que el vencimiento de la cautelar permitió avanzar con el retiro de las estructuras.
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