El deterioro del asfalto en la zona delimitada por las calles 139 de 67 y 68, 138 de 66 a 68 y el tramo de 68 desde 138 hasta 141 alcanzó un punto límite para los frentistas, quienes denuncian que la circulación vehicular y peatonal se ha vuelto insostenible. El paisaje urbano en estos sectores está dominado por cráteres de gran tamaño que generan roturas de vehículos y constantes riesgos para la seguridad vial. La falta de respuestas estructurales incrementa la molestia de las familias del barrio, quienes aseguran que el abandono de la vía pública afecta directamente su día a día.
Las soluciones parciales aplicadas en el pasado no hicieron más que agravar el panorama actual, según relatan los propios damnificados. "En 138 hicieron unos 20 centímetros de carpeta asfáltica porque esta calle estaba llena de pozos y lo hicieron por tramos; hoy estamos peor", explicó un habitante del lugar respecto a los arreglos precarios que no resistieron el paso del tiempo. A este reclamo se suma la bronca generalizada por la discontinuidad de las obras e intervenciones viales: "Hay pequeños tramos de 10 metros y vuelven los pozos; es impresionante cómo está todo descuidado", añadió.
Ante esta situación, el peligro no solo afecta a los automovilistas que intentan esquivar los baches a diario, sino también a las personas a pie que deben lidiar con maniobras imprudentes. "Prácticamente tenemos que andar por la vereda por los cráteres que hay", advirtieron con preocupación los vecinos, quienes exigen una repavimentación integral e inmediata en todo el perímetro afectado antes de que el estado de las calles derive en accidentes de mayor gravedad.
SUSCRIBITE a esta promo especial