Llega el momento de reforzar los recaudos para prevenir el dengue, la infección viral transmitida por la picadura de la hembra infectada de Aedes aegypti. Si bien en la mayoría de los casos los síntomas son leves o inexistentes, algunos cuadros pueden volverse graves e incluso mortales. De ahí que resulte crucial combinar estrategias de control y prevención.
La doctora en Ciencias Naturales María Victoria Micieli, investigadora del Cepave (Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores, Conicet-UNLP), la “época de mayor abundancia es el verano, pues es un mosquito tropical y subtropical”.
Especialista en entomología sanitaria, con foco en la biología y el control biológico de los mosquitos vectores, Micieli estudia junto a su equipo la circulación del vector del dengue en la Región desde hace más de 30 años, incluso desde su primera detección en La Plata, en 1996, cuando todavía no estaba instalado como preocupación sanitaria. El trabajo, sostenido a través de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM-UNLP) en articulación con el Cepave, permite generar conocimiento para abordar esta problemática recurrente.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) N° 830, publicado el 19 de octubre, desde el comienzo de la temporada 2026/2027 se notificaron en el país 1.014 casos sospechosos de dengue y seis fueron confirmados. Todos tenían antecedente de viaje y no se registraron casos autóctonos. Tres de los confirmados residen en la provincia de Buenos Aires y habían viajado a Brasil y Ecuador; en ellos se identificó el serotipo DENV-3. Hasta la semana 37, las Américas acumulaban 1.724.675 casos sospechosos, un 56 % menos que en el mismo período de 2025. Brasil registra una caída del 75 % en los casos confirmados y Paraguay, del 82 %. El BEN advierte que estos registros iniciales no permiten anticipar la magnitud de la temporada.
Para Micieli, las lluvias y las temperaturas pueden favorecer la proliferación del mosquito. También incide lo que sucede en los países vecinos, que permite anticipar, en cierta medida, lo que puede ocurrir en la Región.
CALENDARIO PROPIO
Aunque actualmente no hay registros de largo plazo -“los monitoreos fueron discontinuados porque implementarlos requiere esfuerzo y personal con el que hoy no contamos”, lamenta Micieli-, los últimos relevamientos realizados entre 2024 y 2025 en La Plata y Berisso ratificaron que la presencia del vector suele concentrarse entre noviembre y mayo. Entre la primavera y el otoño aumentan los huevos, las larvas, las pupas y los adultos de Aedes aegypti.
Según explica Micieli, dentro de ciertos rangos el calor acelera el ciclo del mosquito y el desarrollo del virus en su interior. Las lluvias pueden generar criaderos, aunque las precipitaciones intensas arrastran huevos y larvas. La humedad favorece la supervivencia de los adultos y la alimentación de las hembras, y con ello la transmisión de arbovirus.
El mosquito Aedes aegypti deposita huevos en las paredes de recipientes naturales o artificiales, por encima del agua. Estos resisten meses de sequía y toleran el frío. El traslado de recipientes con huevos adheridos es una vía importante de dispersión; el mosquito suele volar menos de 400 metros.
“Es una especie invasora que se caracteriza por una gran plasticidad ecológica, que le permite adaptarse a diversos ambientes y expandirse hacia nuevos territorios. Su elevada variabilidad genética, junto con atributos biológicos como la resistencia de sus huevos a la desecación, su estrecha asociación con los seres humanos (es un mosquito que se adaptó a vivir en el ámbito urbano) y su capacidad para aprovechar una amplia variedad de recipientes como sitios de cría, favorecen su establecimiento y persistencia en estos ambientes. La combinación de estas características hace que el control de sus poblaciones sea particularmente complejo y requiera estrategias sostenidas e integradas”, puntualiza la investigadora del Cepave.
“El dengue no se resuelve con una única intervención ni con acciones aisladas durante los brotes: requiere prevención permanente, vigilancia y compromiso colectivo”, remarca Micieli. Las medidas deben comenzar antes de los casos y sostenerse con esfuerzos coordinados entre ciudadanía, instituciones y Estado.
En el primer semestre de 2026, la Argentina atravesó un brote de chikungunya que afectó en las provincias de Salta, Tucumán y Jujuy. El pico de notificaciones fue en la semana 16.
En la nueva temporada hay 239 casos sospechosos y uno confirmado, en Orán, Salta, procedente de Bolivia. El BEN recomienda mantener la vigilancia.
El dengue tiene cuatro serotipos. La infección por uno protege contra ese mismo serotipo, pero solo parcialmente frente a los otros. Una segunda infección por un serotipo distinto puede derivar en dengue grave, por un fenómeno conocido como potenciación de la infección dependiente de anticuerpos. Por eso es importante vigilar los serotipos circulantes, como el DENV-3 detectado en casos importados.
Las vacunas pueden reducir el riesgo de enfermar y sufrir consecuencias graves, pero complementan el control del mosquito. Aedes aegypti también transmite arbovirus para los cuales aún no hay vacunas disponibles, como Zika y chikungunya.
❑.- “La eliminación de recipientes que puedan acumular agua es importante para disminuir todas las enfermedades transmisibles por este mosquito (dengue, Zika, chikungunya)
❑.- La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda repelentes, ropa que cubra el cuerpo y mosquiteros en puertas y ventanas.
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