Para quienes se trasladan a diario a desarrollar sus tareas en la capital federal, la jornada laboral puede ser mucho más larga que lo que supone la propia función laboral y el tiempo estricto de viaje, especialmente cuando el transporte público obliga a plantones como los que denuncian los usuarios de la Línea 195 (Costera Metropolitana). La problemática golpea de lleno a trabajadores, estudiantes y vecinos en general que necesitan retornar a La Plata al finalizar sus obligaciones.
Este jueves, el malestar volvió a hacerse sentir en la parada ubicada en Tucumán y Avenida Leandro N. Alem. Allí, los pasajeros debieron soportar filas extensas y demoras prolongadas para abordar los colectivos que transitan por la autopista Buenos Aires-La Plata. Testimonios de usuarios habituales coinciden en que el panorama es caótico en las horas pico y apuntan a una presunta reducción en las frecuencias del servicio, lo que generaría esos colapsos en las paradas.
“Viajo de martes a viernes y la vuelta siempre es caótica; han reducido las frecuencias y la espera es cada vez peor. Llamé a la empresa, pero te toman el reclamo y no pasa nada”, relató con resignación una pasajera al ser consultada por este diario. Las quejas hacia la prestataria no son nuevas, pero en las últimas semanas se han intensificado ante la falta de respuestas operativas que garanticen una prestación acorde a la masa de usuarios que demanda el corredor.
A la fatiga acumulada tras la rutina diaria se le suma el costo emocional e intelectual que representa la incertidumbre de no saber a qué hora se llegará al hogar. Los pasajeros advierten que la pérdida reiterada de horas en la vía pública vulnera de forma directa la calidad de vida y resalta la falta de controles efectivos por parte de los organismos de regulación del transporte, que hasta el momento no han logrado torcer la dinámica deficiente de la línea.
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