Una familia platense atraviesa una situación urgente: una mujer que padece distintas enfermedades autoinmunológicas y reumatológicas necesita acceder a una medicación cuyo valor ronda los 8 millones de pesos. Se trata de Bosentán de 125 miligramos, un tratamiento que, según explicó su hermana Karina Márquez, necesita de manera continua para controlar la presión pulmonar y aliviar el esfuerzo del corazón.
El problema se profundizó hace aproximadamente un mes y medio, cuando la mujer dejó de contar con la cobertura de Ioma. Hasta entonces, la obra social cubría además una prestación de internación domiciliaria que incluía cuidadoras. La paciente permanece desde hace unos cinco años con internación domiciliaria y atraviesa un cuadro complejo, con distintas patologías y tratamientos.
“Concretamente necesitamos el Bosentán”, remarcó Karina, quien se comunicó con este diario para visibilizar el caso. El costo de la medicación, sostuvo, hace imposible afrontar su compra de manera particular. “Vale 8 millones, así que imaginate que es imposible”, señaló.
Según relató, su hermana tiene artritis reumatoidea, lupus, fibromialgia y vasculitis, entre otras enfermedades autoinmunológicas y reumatológicas. También realiza tratamientos de quimioterapia y atraviesa patologías oncológicas. La combinación de estos problemas de salud hizo que durante los últimos años necesitara cuidados permanentes en su domicilio.
La pérdida de la cobertura
La mujer trabajaba como auxiliar de escuela, pero siempre lo hizo como suplente. Debido a sus problemas de salud llevaba tiempo con licencia y, finalmente, hace alrededor de un mes y medio no le renovaron el contrato. Como consecuencia, dejó de contar con Ioma.
Karina explicó que la situación no afecta solamente el acceso a la medicación. La pérdida de la cobertura también implicó la interrupción de las cuidadoras que acompañaban a su hermana en el domicilio. Ante esa situación, debió modificar su propia rutina laboral para hacerse cargo de parte de los cuidados. “Yo tenía dos laburos, dejé unoporque no tiene cuidadoras”, contó.
La familia comenzó entonces a buscar distintas alternativas para conseguir el Bosentán. Karina recurrió a contactos, fundaciones y organismos públicos, mientras el pedido comenzó a circular por redes sociales. También realizó una publicación que tuvo una amplia difusión.
Pero, paralelamente, decidió avanzar por la vía judicial. Con el acompañamiento de un abogado, presentó el viernes un recurso de amparo y una medida cautelar para intentar recuperar la cobertura y, fundamentalmente, acceder a la medicación que necesita su hermana. Mientras espera una respuesta al recurso presentado, Karina insiste sobre el punto que considera más urgente: “Concretamente necesito la medicación”.
Quienes quieran comunicarse, pueden hacerlo vía Instagram (canelamarquezok).
SUSCRIBITE a esta promo especial