Este jueves por la tarde se generó un fuerte revuelo en la puerta del Teatro Argentino a partir del reclamo de un nutrido grupo de personas que denunció haber quedado afuera, sin poder ingresar a la función del ballet “Cascanueces”, luego de hacer una fila de una cuadra y haber obtenido las entradas a través de la reserva vía la página web del Teatro.
Al parecer, todo derivó de la irrupción de personas que “bajaron de un micro” e ingresaron sin su ticket, según las denuncias que recibió este diario por parte de los damnificados.
El episodio tuvo lugar en el marco de las actividades de vacaciones de invierno, durante la previa del espectáculo programado para las 16 horas. Quienes se quedaron en la calle también denunciaron haber recibido “maltrato” del personal de control.
Según los testimonios recabados, la fila -con muchos niños- se extendía por 51 entre 9 y 10. Con la capacidad de la sala supuestamente agotada, arribó un micro y descendió una comitiva que ingresó sin controles. Al intentar canalizar el reclamo, la respuesta del personal fue tajante: “Váyanse, nosotros no nos hacemos cargo y no es problema nuestro”, denunció una mujer que estaba con su hija, menor.
Los afectados exigieron el libro de quejas. Se los negaron con el argumento de que “el predio no es público”, omitiendo que el centro cultural funciona bajo la órbita del Instituto Cultural de la Provincia, organizador del programa de vacaciones que incluye a “Cascanueces”.
Tras quedarse sin el ballet, algunos intentaron ingresar a la muestra sobre Egipto. No se los permitieron, según las quejas.
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