Casi un siglo después de su construcción, la “Casa Rocca” sigue llamando la atención en una de las esquinas más transitadas de La Plata. Situado en 5 entre 46 y diagonal 77, el edificio se prepara para cumplir cien años con una fachada que conserva los rasgos de una época en la que la Ciudad experimentaba con nuevas formas de construir y decorar.
Desde la vereda de enfrente, en la esquina de 5 y 46, Santiago Pérez Aznar le explicó a este diario los detalles que hacen particular a esta construcción centenaria. El propietario de uno de los ocho departamentos distribuidos en sus cuatro pisos señaló hacia la fachada y, mientras la observaba, marcó con la mano sus distintos frentes, los cuales no tienen las mismas medidas ni formas.
Sin embargo, la composición genera una apariencia equilibrada. La torre central sobre la ochava, la cúpula y los dos torreones rectangulares crean una simetría que, en realidad, no existe. “Es una ilusión”, resaltó.
El frente de la histórica edificación combina elementos de la arquitectura ecléctica local —un estilo que reunía recursos de distintas corrientes— con rasgos del Art Nouveau, visibles especialmente en las flores y motivos vegetales que decoran el sector bajo el balcón del segundo piso y la cornisa del tercero. La ochava concentra buena parte de esa propuesta, con una marquesina de doble curvatura semejante a una ostra, un balcón convexo en voladizo y un torreón de sección circular que conduce hacia la cúpula.
historia de familia y comercio
Detrás de esa particular fachada existe también una historia familiar y comercial. El propietario original fue Ángel Rocca, músico y docente, quien compró el terreno y contó con la ayuda de su suegro, empresario, para la construcción del inmueble. Allí vivió junto a su familia, en uno de los departamentos del primer piso, hasta su separación.
Los planos fueron aprobados el 26 de junio de 1926 y la obra quedó terminada en 1927, bajo el proyecto del arquitecto Orión A. Verga Brambilla. Fue concebida como una “casa de rentas”, destinada a empleados y funcionarios públicos que debían residir en la ciudad donde trabajaban.
El nombre de Rocca todavía puede verse en el balcón convexo de la fachada.
En la planta baja funcionó durante años “Música Rocca”, un comercio dedicado inicialmente a la venta de instrumentos musicales, pianos y partituras, y que con el tiempo incorporó discos de pasta, especialmente de música clásica y ópera.
Tras la sanción de la Ley de Propiedad Horizontal en 1948, los departamentos comenzaron a venderse. Hasta entonces, la propiedad pertenecía a un único dueño y las viviendas se alquilaban.
El congelamiento de los alquileres había reducido la rentabilidad de las casas de renta y, con la nueva legislación, fue posible dividir el inmueble en unidades funcionales y venderlas por separado.
Entre sus habitantes ilustres estuvieron el exministro de Educación provincial Ataúlfo Pérez Aznar, padre de uno de los propietarios actuales, y el ingeniero Juan Walter Steel.
La ubicación también cuenta parte de su historia. En aquellos años, el sector tenía un perfil eminentemente barrial. Por allí pasaba el tranvía 5 y circulaban el lechero, el verdulero, el afilador, el aguatero y el chatarrero. “Era una vida de barrio, aunque estábamos en el centro”, recordó Pérez Aznar.
Patrimonio y disputa
Con el paso de las décadas, la Casa Rocca fue reconocida por su valor arquitectónico. En 2006 fue declarada Patrimonio Histórico de La Plata y, posteriormente, incluida en el Área de Protección establecida por la ordenanza 10.703/10.
Sin embargo, casi veinte años después, una intervención de emergencia sobre su fachada terminó generando un conflicto entre los propietarios y la administración del consorcio, además de una multa municipal.
Todo empezó en julio del año pasado, cuando se desprendió parte del zócalo de un balcón del segundo piso sobre la calle 46. La mampostería cayó sobre el toldo del comercio que ocupa la planta baja.
Ante la urgencia se realizaron trabajos de reparación, pero la intervención afectó molduras, cornisas y otros ornamentos originales. La situación derivó en una inspección municipal, un acta contravencional y una sanción sustentada en el incumplimiento de la normativa de preservación patrimonial, lo que abrió una abierta disputa entre los consorcistas y la administración del edificio.
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