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Rodeados por locales nocturnos, en 10 y 49 ya no pueden dormir

Por Redacción

Los vecinos del edificio ubicado en calle 10 Nº 857 aseguran que hace tiempo dejaron de tener noches tranquilas. Rodeados por cuatro locales gastronómicos con actividad nocturna, denuncian que conviven con ruidos molestos de lunes a lunes y que la situación se volvió insostenible.

Según relataron, sobre la cuadra de 10 entre 48 y 49 funcionan dos bares y otros dos se encuentran sobre calle 49 entre 10 y 11. La concentración de locales, afirman, provoca que la música a alto volumen y los disturbios se extiendan hasta la madrugada, afectando el descanso de quienes viven en la zona.

“Ya no nos toman más denuncias por ruidos molestos porque nos dicen que el local está habilitado”, expresó una de las vecinas del edificio, de 21 pisos, quien sostiene que el problema persiste desde hace tiempo sin encontrar una solución.

La frentista, que vive en un primer piso frente a uno de los establecimientos, describió el impacto que tienen las vibraciones en su vivienda. “A mí me tiemblan los vidrios de las ventanas y suena la estufa por las vibraciones. Tengo el boliche adentro de la pieza. Literalmente no podemos dormir”, aseguró.

Además de la música, los habitantes del edificio señalan que deben soportar los desmanes que se producen durante toda la noche. “El volumen de la música es exasperante, sumado a lo que pasa antes, durante y a la salida. Hay personas alcoholizadas, botellas y gritos”, resumió otra de las afectadas.

Frente a los reiterados reclamos, la última respuesta que recibieron por parte de la línea municipal 147 fue la propuesta de realizar una mediación vecinal entre representantes del consorcio, los responsables de los locales y autoridades comunales.

Sin embargo, los vecinos consideran que esa instancia resulta insuficiente y reclaman controles efectivos. “Ya no sabemos qué hacer. Si tienen que entrar a mi departamento a medir los decibeles, que entren”, planteó la frentistas.

El cansancio acumulado es otro de los efectos que describen quienes viven en el edificio. “No dormir es tremendo. Ahora mismo estoy sin dormir. No dormimos en toda la semana. Yo ya estoy con trastorno del sueño”, reconoció la vecina.

“Anoche fue terrible. El grupo de WhatsApp del edificio está en llamas”, contó la vecina que frustrada ante todos los reclamos presentados en vano concluyó: “Honestamente, ya no sabemos qué hacer”.

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