Según un relevamiento del Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda Argentina (Ofava), el promedio de las tasas anunciadas pasó del 8,7% a principios de julio al 7,7% a fines de septiembre. Sin embargo, la mejora de las ofertas todavía no se tradujo en una baja equivalente en el costo de los préstamos efectivamente otorgados.
El movimiento coincidió con la puesta en marcha de un programa del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES para canalizar recursos hacia la vivienda. Las dos primeras licitaciones sumaron 400 mil millones de pesos en depósitos bancarios ajustados por UVA. El mecanismo busca disminuir el costo de fondeo de las entidades y establece un límite de UVA más 7,5% anual para los créditos otorgados con esos fondos.
De los 20 bancos analizados por Ofava, nueve redujeron sus tasas entre julio y septiembre, diez las mantuvieron y uno aplicó un aumento. La mayoría de los recortes fue de entre uno y dos puntos porcentuales, aunque en un caso la tasa pasó del 15% al 7,5%.
Así, el 7.5% se consolidó como la referencia del mercado: ocho entidades terminaron ofreciendo ese nivel, mientras que otras dos fijaron sus intereses en 6,5% y 8,3%.
La baja se concentró principalmente en la banca privada. De 13 entidades privadas, ocho bajaron sus tasas y el promedio del sector descendió del 9,5% al 8%.
En la banca pública hubo menos cambios: de siete entidades relevadas, una redujo su tasa y otra la aumentó, dejando el promedio general en 7,2%.
Con esto, la brecha entre ambos sectores se acortó de 2,1 a 0,9 puntos porcentuales.
Con los números a la vista, conviene profundizar en las posibilidades de acceso al crédito. Entre especialistas en este tipo de opción se advierten que la tasa de interés no es la única variable de análisis.
Con todo, se considera importante evaluar también los ingresos mínimos exigidos, el porcentaje del inmueble a financiar, las condiciones de acceso y el monto máximo asignado por cada entidad.
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