La crisis que atraviesa el sector panadero en todo el país también se refleja en La Plata. En los últimos dos años dejaron de funcionar 21 panaderías habilitadas en la ciudad, lo que equivale al 10% del total de los comercios del rubro registrados oficialmente, según datos de la Secretaría de Producción de la Municipalidad.
El panorama local acompaña una tendencia nacional que se profundizó en los últimos meses. De acuerdo con referentes del sector, ya cerraron unas 3.000 panaderías en todo el país y se perdieron alrededor de 17.000 puestos de trabajo como consecuencia de la caída del consumo, el aumento de los costos y la pérdida de rentabilidad.
En ese contexto, el presidente del Centro de Panaderos de Merlo e integrante de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), Martín Pinto, confirmó que solo en la provincia de Buenos Aires ya bajaron sus persianas 611 panaderías.
La situación en La Plata
Según la información oficial brindada por el área que conduce Mercedes Lagioiosa, en los últimos dos años se dieron de baja 21 habilitaciones correspondientes a panaderías dedicadas a la elaboración y venta de productos panificados.
La cifra representa el 10% de los establecimientos habilitados y expone el impacto de la crisis sobre una actividad que históricamente tuvo fuerte presencia en la ciudad.
Desde el Municipio aclararon, sin embargo, que el registro contempla únicamente a los comercios que realizaron el trámite formal de baja de la habilitación. Esto significa que podrían existir otros locales que hayan dejado de operar sin completar ese procedimiento administrativo y que, por lo tanto, no figuren en las estadísticas oficiales.
Una crisis que alcanza a todo el comercio
El retroceso de las panaderías forma parte de un escenario más amplio. De acuerdo con los registros municipales, durante los últimos dos años también cerró el 10% del total de los comercios habilitados en La Plata, lo que equivale a aproximadamente mil locales de distintos rubros.
Las cámaras empresarias atribuyen esta situación a la combinación de varios factores: la fuerte caída del consumo, el incremento de los costos de producción, las subas en las tarifas de los servicios y la presión impositiva, un escenario que golpea especialmente a los pequeños y medianos comercios.
Cambios en el consumo
La crisis del sector también está vinculada a una modificación en los hábitos de compra de los consumidores. Desde el gremio que representa a los trabajadores panaderos vienen advirtiendo desde hace meses sobre una marcada retracción de las ventas.
A comienzos de este año, el secretario general de la Unión de Personal de Panaderías y Afines, Daniel Rodríguez, sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo cambió la forma en que los clientes compran productos panificados. Según los registros del sindicato, en el último año y medio la venta de pan cayó un 60%, mientras que la de facturas se desplomó un 85%.
Rodríguez explicó que, frente a la pérdida de ingresos, los consumidores dejaron de comprar por cantidad y comenzaron a optar por porciones más pequeñas, una tendencia que terminó profundizando la caída de la actividad en el sector.
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