El oftalmólogo argentino Roberto Albertazzi, formado en la Universidad Nacional de La Plata, fue distinguido en Italia por desarrollar una técnica quirúrgica innovadora para el tratamiento del queratocono, una enfermedad progresiva de la córnea que, en los casos más severos, puede derivar en un trasplante.
El especialista, de 71 años y oriundo de Quilmes, recibió el premio Giglio d'Oro a la Innovación Médica durante el III Congreso Mundial de Queratocono, realizado en Florencia, por su procedimiento denominado By-Limbic, considerado un avance por ser menos invasivo y reducir complicaciones de la cirugía convencional.
Albertazzi estudió Medicina en la UNLP y durante su residencia descubrió su vocación por la oftalmología. Con el paso de los años se especializó en el estudio del queratocono, patología que provoca el adelgazamiento progresivo de la córnea, la cual adopta una forma cónica y genera visión borrosa y distorsionada. La enfermedad suele manifestarse en la adolescencia y tiene un fuerte componente hereditario, aunque también puede agravarse por el hábito de frotarse los ojos.
Durante décadas, el tratamiento consistió principalmente en lentes de contacto, aunque estos no detenían el avance de la enfermedad. Más adelante comenzaron a utilizarse anillos intracorneales, pequeños segmentos plásticos implantados en la córnea para mejorar la visión. Sin embargo, la técnica presentaba limitaciones y en algunos pacientes era necesario retirar los implantes por complicaciones.
Con esa problemática como punto de partida, Albertazzi comenzó a desarrollar una alternativa mientras trabajaba en el Centro de Ojos de Quilmes. Tras años de investigación, en 2021 realizó la primera intervención utilizando su método By-Limbic.
La principal diferencia con la técnica tradicional es el sitio por donde se introducen los anillos. Mientras el procedimiento convencional realiza la incisión en la parte central de la córnea, el método diseñado por el médico argentino accede a través del limbo, la zona que une la córnea con la esclerótica. De esta manera, la incisión queda más alejada de los implantes y disminuye considerablemente el riesgo de que los anillos se desplacen o sean expulsados.
Según explicó el especialista, la técnica se complementa con el tratamiento de crosslinking, que busca frenar la progresión del queratocono. No obstante, aclaró que By-Limbic no puede aplicarse en todos los pacientes, sino en aquellos que presentan la enfermedad en estadios iniciales e intermedios, cuando la córnea aún puede corregirse mediante anillos.
Albertazzi reveló que la idea surgió de una forma poco habitual. "La soñé mientras dormía", contó al recordar el origen de la innovación que hoy es única en el mundo.
Pese al reconocimiento internacional, el oftalmólogo continúa desarrollando su actividad profesional en Quilmes, donde sigue realizando intervenciones con su técnica y trabaja en nuevos avances para la cirugía ocular. "El By-Limbic es lo más parecido a una laparoscopia en la córnea. Ahora estamos detrás del stent", adelantó.
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