Los habitantes del barrio de Altos de San Lorenzo expresaron su profunda preocupación y hartazgo ante el estado de abandono estructural que padecen y que, con cada tormenta, transforma sus calles en ríos intransitables. Una frentista de calle 30 entre 84 y 85 visibilizó una problemática hidráulica de vieja data que afecta directamente la habitabilidad de sus hogares.
Según denunciaron, la falta de mantenimiento estatal en la infraestructura básica de la cuadra impide que el sector pueda sobrellevar las precipitaciones normales. “Hace años solicitamos a la delegación que realice limpieza y zanjeos sobre la calle 30, ya que no escurre el agua”, graficó la damnificada con indignación.
De acuerdo con el testimonio de los frentistas de la zona, el problema histórico de la falta de escurrimiento se vio severamente agravado en el último tiempo debido a modificaciones informales en la geografía del barrio, puntualmente sobre las antiguas vías del tren.
La vecina argumentó que las inundaciones constantes están directamente ligadas al crecimiento habitacional desregulado en las inmediaciones: “Esto agregado al asentamiento enorme que hay sobre el terraplén que iba a Pipinas y Magdalena, donde los habitantes taparon el cauce por donde escurría el agua a los vecinos que vivimos sobre terrenos legales”.
Esta alteración en los niveles del suelo generó un desnivel crítico que dejó desamparados a los propietarios históricos de la cuadra. “Quedamos más bajos y eso hace que siempre nos inundemos”, lamentó la mujer, explicando la trampa hidráulica en la que se convirtió su propiedad ante la inacción para planificar el crecimiento urbano y limpiar los canales naturales de desagüe.
Ante esta situación, los vecinos exigen que la delegación comunal envíe de forma inmediata maquinaria adecuada para desobstruir las zanjas y restituir el correcto fluido del agua hacia los canales troncales de la región.
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