A las seis de la mañana ya había gente esperando. Algunos llegaron por una frazada de oferta, otros por un juego de vasos a precio de remate y muchos, simplemente, para “chusmear”. La escena ya dejó de ser excepcional en La Plata, pero es toda una curiosidad cómo se mantiene la demanda de los clientes: las filas frente a los locales de artículos importados se convirtieron en una de las imágenes más repetidas del año y revelan un fuerte cambio en la forma de consumir en la Ciudad.
La postal se repite casi todos los días en 49 entre 3 y 4, en calle 13, en avenida 7 y en la primera sucursal que se abrió sobre avenida 520. En todos los casos, la fórmula parece combinar el mismo menú: precios muy bajos, promociones anunciadas en redes sociales y la expectativa de encontrar oportunidades difíciles de igualar en otros comercios.
“Venimos a chusmear, hay calidad y precios”, resumió Silvia mientras esperaba ingresar. Daniel fue todavía más directo: “La gente viene por la accesibilidad y los precios”. Incluso quienes llegaron sin intención de comprar terminaron sorprendidos por la convocatoria.
A pesar de esto, el contraste se evidenció: “No hay variedad y no hay precio en ciertos productos”, se quejó una señora que accedió al local mientras intentaba entender por qué la cola ocupaba gran parte del local y afuera formaba una larga fila.
Dentro del local, el movimiento no afloja. Francisco, encargado de las redes de la sucursal de 49 entre 3 y 4, explica que el fenómeno no se limita a la mercadería importada. “Tenemos muchos productos nacionales, como vasos de vidrio, platos y artículos para el hogar”, cuenta, en una estrategia que mezcla marcas locales con importaciones directas.
La promoción más reciente fue bautizada como “Remateísimos”. Allí aparecieron juegos de seis vasos por $1.500, cuatro vasos por $3.000, una vajilla de 12 piezas por $10.000, almohadas por $5.500 -que se agotaron- y frazadas por $10.000, también agotadas en pocas horas.
“Cada tanto hacemos una semana de remates y la gente hace fila en todos los locales”, explicó Verónica, quien supervisa la sucursal de calle 13 y confirmó que la firma ya tiene tres locales, abrirá un cuarto y proyecta reabrir el histórico local de 520 con una nueva temática.
Detrás del fenómeno también hay una estrategia digital. María Emilia, responsable de coordinación de la cadena, sostiene que el éxito “se da por muchos factores: los precios, la atención del personal, la calidad de los productos y un equipo de marketing que constantemente genera promociones y contenidos para las redes”.
La fiebre por los importados
Sin embargo, la fiebre de los productos importados a bajos precios no surgió de la nada. En mayo, una promoción que regalaba frazadas a los primeros compradores provocó filas de más de tres cuadras, una imagen que rápidamente se viralizó y que incluso llegó a ser replicada por el presidente Javier Milei en redes sociales.
El auge de estos locales también despertó inevitables comparaciones con los recordados “Todo por dos pesos” de los años noventa.
La diferencia es que ahora conviven con una realidad mucho más compleja: según relevamientos de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y de la Cámara de Comercio platense, el consumo minorista atraviesa una prolongada caída y el crecimiento de los importados no alcanza, por sí solo, para explicar la crisis del comercio tradicional.
Los comerciantes advierten que las persianas bajas siguen multiplicándose, mientras los consumidores priorizan hacer rendir cada peso. Locales, principalmente en la zona comercial del centro platense, tuvieron que cerrar por el aumento de los alquileres, tal como viene informando este diario.
Entre estos matices, la llamativas filas sorprenden a los transeúntes cuando circulan por la zona, un caso similar ocurrió en el exlocal de Tolosa que se ubicaba en 520 entre 7 y 8 donde miles de vecinos y curiosos platenses se acercaron para ver cuál era el motivo de la cantidad de gente que visita estos comercios.
En la recorrida que realizó EL DIA en el local de 49 entre 3 y 4, se pudo observar familias, parejas e incluso adultos mayores que se acercan como una visita improvisada y salir de lo rutinario.
Del otro lado del mostrador, las personas que compran para equipar la casa, otras personas que compran para vender en sus comercios de barrio y complementar ingresos y muchas que, frente a la incertidumbre económica, encuentran en una promoción viral la excusa para llenar el changuito con vasos, frazadas o pequeños electrodomésticos.
SUSCRIBITE a esta promo especial