El avance de las obras por la nueva bajada de la Autopista Buenos Aires-La Plata en la zona norte del partido profundizó el malestar vecinal. Durante el fin de semana, residentes de Villa Bell, Barrio Pasteleros y Dumor concretaron su séptima asamblea abierta, un espacio de organización autoconvocada que mantiene el reclamo de información oficial y exige la concreción urgente de una audiencia pública.
La jornada tuvo como epicentro el barrio Dumor, lindante al arroyo Carnaval, donde las columnas de vecinos recorrieron las calles afectadas por el paso sostenido de camiones pesados hacia el obrador instalado en las inmediaciones del paso a nivel. El tránsito de maquinaria pesada no solo dejó en evidencia el deterioro acelerado de la traza urbana, sino que además provocó la rotura de un conducto de agua potable, un incidente que derivó en un reclamo directo ante la delegación municipal de la zona.
Frente al planteo, la respuesta recibida en la dependencia comunal derivó la responsabilidad hacia el Palacio Municipal o la prestataria ABSA, una contestación que incrementó el descontento de los frentistas en torno a la falta de articulación institucional para canalizar las demandas cotidianas generadas por la intervención vial.
El eje central del conflicto, sin embargo, continúa anclado en la dimensión ambiental y en los antecedentes hídricos de la región. Quienes habitan el área desde hace décadas recordaron los episodios de inundaciones registrados en 2008 y manifestaron su temor ante la posibilidad de que la reducción del cauce de los arroyos Carnaval, Martín y Azul, sumada a la colocación de estructuras de escurrimiento que consideran deficitarias, agrave el riesgo ante futuros eventos de precipitaciones intensas.
A estas aprensiones se suman las consecuencias directas sobre el entorno cotidiano: la tala de árboles añejos sobre la rambla del Camino Parque Centenario, la alteración del hábitat de la fauna nativa, las vibraciones y el polvo persistente que afectan a las viviendas linderas, y las dificultades crecientes para cruzar la arteria principal con seguridad hacia las paradas de transporte público y el Parque Ecológico.
Desde el inicio de las reuniones vecinales a principios de julio, la comunidad reclama la entrega de los pliegues definitivos del proyecto y la apertura de canales de diálogo con funcionarios provinciales y municipales. La ausencia de respuestas institucionales y el avance sostenido de las tareas en el territorio consolidaron, según advierten los habitantes, una situación de aislamiento frente a decisiones que impactan de lleno en la dinámica urbana de City Bell y Villa Elisa.
Ante este escenario, las asambleas definieron la continuidad del plan de acción con una nueva convocatoria prevista para el próximo sábado a las 11 en el acceso al Parque Ecológico, con el propósito de sostener la visibilidad de un reclamo que, al cabo de siete encuentros, sigue aguardando una respuesta formal por parte de las autoridades competentes.
En la convocatoria, aseguraron que "más tránsito implica más peligro y enfatizaron en la proyección de ciclistas y peatones". También tratarán asuntos vinculados con la "contaminación y el ruido". "Los terraplenes impiden el drenaje de las lluvias intensas", alertaron.
Por último, reclamaron que "la obra avanza y las autoridades políticas no dan la cara".
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