Hay oportunidades que aparecen una sola vez y no se dejan pasar. Eso pensaron Alejandra Guastella y su hijo Juan Pedro Salaberry, vecinos de City Bell, cuando el viernes recibieron una noticia que les cambió los planes por completo: tenían entradas de regalo para ver a la Selección Argentina en el Mundial frente a Egipto el pasado martes 7.
Sin mucho tiempo para organizarse, madre e hijo emprendieron un verdadero viaje relámpago para estar presentes en uno de los partidos más emocionantes del torneo. La aventura duró apenas 48 horas, pero quedará para siempre en el recuerdo de ambos.
"Nos regalaron las entradas el viernes. Hubo un sorteo con mis cuatro hijos para definir quién viajaba conmigo por el otro pasaje y salió ganando él", contó Alejandra en diálogo con EL DÍA sobre la particular forma en la que se resolvió quién sería el afortunado en acompañarla.
El premio fue tan inesperado como irresistible. Con las valijas preparadas a las apuradas, viajaron para llegar a tiempo al encuentro entre Argentina y Egipto, que terminó regalando uno de los partidos más vibrantes del Mundial.
La estadía, sin embargo, fue tan corta como intensa. "Nos volvemos el miércoles, fue solo por dos días", explicó Alejandra, dejando en claro que el objetivo del viaje era uno solo: alentar a la Scaloneta desde la tribuna.
La travesía tuvo poco de turismo y mucho de pasión. Llegaron, disfrutaron del partido y comenzaron el regreso casi de inmediato. "Llegamos para el partido y ayer ya pegamos la vuelta", resumieron, todavía con la emoción a flor de piel.
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