Después de casi dos semanas de incertidumbre, filas interminables y protestas, el “desierto” del GNC empezó a mostrar un pequeño oasis. La incorporación de seis nuevas estaciones de servicio al expendio de gas comprimido abrió una ventana de alivio para cientos de taxistas, remiseros, fleteros y particulares que durante días debieron peregrinar por la Región para conseguir combustible. La mejora, sin embargo, todavía convive con cupos limitados y con una industria que continúa afectada por las restricciones en el suministro.
La novedad fue confirmada por Camuzzi, que informó haber impulsado una solución junto a distintos actores del sector para ampliar la disponibilidad de GNC en La Plata, Berisso y Ensenada. Según explicó la distribuidora, las estaciones que permanecían sin despacho operaban con contratos de abastecimiento “interrumpibles”, por lo que debieron suspender la venta cuando el sistema priorizó el suministro a hogares, hospitales, escuelas, comercios y otros usuarios esenciales durante la ola de frío.
Ante ese escenario, la empresa promovió una redistribución de capacidad entre estaciones de servicio de distintos puntos de la provincia de Buenos Aires que contaban con disponibilidad ociosa. Gracias a esa gestión, seis bocas de expendio - 32 y 6, 131 y 60, 31 y 67, 7 y 66, 17 y 532 y 122 y 60 - pudieron modificar sus condiciones operativas y retomar la venta. “Se les dio una capacidad extra de entre 2.000 y 4.000 metros cúbicos diarios”, anunció un vocero de Camuzzi. Al cierre de esta edición se sumaron cuatro nuevas bocas: Diagonal 74 entre 16 y 17, 19 y 520, 120 y 526 y 131 y 62.
Esas se sumas a las de 137 entre 38 y 39; 72 esquina 19; 44 y 143; Centenario y 423; Baradero y Río de Janeiro, Berisso; y 122 entre 46 y 47.
Todavía quedan cerca de 30 en la Región con los picos cerrados.
“Hoy hemos podido cargar haciendo largas colas, pero se pudo cargar. Realmente es un alivio”, señaló Juan Carlos Berón, titular de la Unión Conductores de Taxis, quien destacó además las gestiones realizadas junto al Municipio para intentar destrabar el conflicto.
“Los responsables de la Comuna han entendido que ellos también tienen que participar en el reclamo y se comprometieron a que van a trabajar para que haya más estaciones de servicio”, expresó Berón.
No obstante, el dirigente aclaró que la situación todavía está lejos de la normalidad. Explicó que la mayoría de las estaciones habilitadas comienza a despachar alrededor de las 7 de la mañana y lo hace hasta agotar el cupo diario asignado. “Por lo menos, ahora se puede tener una carga por día. Con una carga diaria se puede trabajar”, sostuvo.
Berón insistió además en la necesidad de establecer un esquema diferencial para taxis, remises, transportes escolares y fleteros, al considerar que son actividades que dependen exclusivamente del GNC para desarrollar su trabajo cotidiano. “El combustible es algo esencial. Se necesita para poder trabajar y llevar la comida diaria a muchísimas familias”, remarcó.
Se les dio una capacidad extra de entre 2.000 y 4.000 metros cúbicos diarios para la venta
La flexibilización llega después de casi dos semanas marcadas por extensas filas, esperas de varias horas, estaciones desbordadas y manifestaciones de trabajadores del transporte que reclamaban una solución urgente. La escasez obligó incluso a muchos conductores a recorrer distintos puntos de la Región en busca de alguna estación con disponibilidad, mientras otros debieron reducir sus jornadas laborales por la imposibilidad de conseguir combustible.
La mejora en el expendio para vehículos no alcanza para disipar la preocupación del sector productivo. Desde la Unión Industrial del Gran La Plata advirtieron que numerosas empresas continúan trabajando con restricciones o debieron alterar sus procesos por la falta de gas.
El presidente honorario de la entidad, Francisco Gliemmo, consideró que la crisis volvió a poner en evidencia la falta de infraestructura y de planificación energética. “Sin políticas de Estado vamos a tropezar cien veces con la misma piedra”, sostuvo, al tiempo que remarcó que, una vez garantizado el abastecimiento de los usuarios prioritarios, resulta indispensable asegurar también el funcionamiento de la actividad industrial para evitar pérdidas económicas y preservar los puestos de trabajo.
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