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Un invento mucho más reciente de lo que parece

Por Redacción

La idea de que el tiempo debe ser medido de manera exacta y compartida tampoco estuvo siempre ahí. Durante buena parte de la historia, la vida cotidiana se organizó alrededor de fenómenos naturales, de las estaciones, de la luz disponible y de las tareas. El reloj existía, claro, pero la imposición de un horario preciso sobre la vida social y laboral fue un proceso histórico. La industrialización cambió buena parte de esa relación.

Con el trabajo fabril, los transportes y las ciudades cada vez más conectadas, hubo que coordinar a grandes cantidades de personas, de modo que el tiempo pasó a ser una herramienta de organización y disciplina. La expansión de los ferrocarriles, por ejemplo, volvió cada vez más importante contar con referencias horarias comunes. En Gran Bretaña, la estandarización del tiempo fue un proceso que recién quedó establecida de manera generalizada durante las primeras décadas del siglo XX.

Antes de eso, dentro de un mismo país podía haber diferencias locales en la hora, con la vida acomodándose al sol y a las costumbres de cada comunidad. El reloj terminó imponiendo otra lógica y llegar tarde pasó a ser más que un inconveniente, aunque la manera de interpretar el reloj nunca fue idéntica en todas las sociedades.

Alaguero entiende que la puntualidad “no tiene el mismo significado en todas las culturas”. Menciona como ejemplo que en países nórdicos una demora de unos quince minutos puede interpretarse como una falta de respeto, compromiso, organización o consideración por los demás. En sociedades como la argentina, en cambio, existe una concepción más flexible, con diferencias entre el horario pautado y el horario efectivo de llegada.

Gregorini marca una diferencia similar al referirse a Asia: allí, afirma, el horario puede cumplirse “a rajatabla” y la puntualidad expresar respeto por el otro y valoración del tiempo propio. Esa forma de vivir los horarios también influye en la manera en que cada persona construye su relación mental con el tiempo.

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