Un grupo de vecinos de las inmediaciones de la calle 143, entre las calles 67 y 68, levantaron la voz este jueves ante la sorpresiva interrupción del suministro de agua. Según relataron los damnificados, las canillas de los hogares permanecen secas desde hace varias horas.
La situación complica de forma severa el desarrollo de las tareas domésticas y la higiene personal de las familias afectadas en el sector. Frente a este escenario de escasez, Carlos, uno de los frentistas de la cuadra, describió el panorama actual de la zona y sentenció de forma contundente: “Estamos sin una gota”.
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