La escasez de vacunas antigripales se registra en la Ciudad desde el inicio de la campaña de vacunación. En distintos centros de salud se repite la misma escena: vecinos que llegan temprano para intentar “ganarle de mano” al resto, largas filas y personas que, a pocos turnos de alcanzar la dosis, se quedan sin vacunas disponibles.
Ante este panorama, desde la Provincia aseguraron que ya distribuyeron el 88% de las dosis necesarias para cubrir a la población adulta y el 74% de las pediátricas. Es decir que se cuenta con las vacunas suficientes para inmunizar a ocho de cada diez adultos y a siete de cada diez niños incluidos en la campaña.
Desde el Ministerio de Salud informaron que, hasta el momento, la cobertura alcanzó al 31% de la población objetivo. Entre los mayores de 65 años, uno de los grupos de mayor riesgo, el porcentaje de vacunados apenas llega al 21%.
Pero si las dosis alcanzan para una parte importante de la población, ¿por qué la cobertura sigue siendo tan baja? Desde la cartera sanitaria provincial sostuvieron que la situación responde “al descalabro con el que inició la campaña”.
Según explicaron, las vacunas comenzaron a llegar desde Nación “a cuentagotas”, lo que retrasó la distribución a los vacunatorios y complicó la planificación logística.
“Para empezar una campaña de vacunación necesitás una cantidad considerable de dosis. A nosotros nos avisan ‘hay vacunas’ y, a partir de ahí, planificamos a dónde mandarlas. Hay toda una logística armada y ese proceso puede tardar unos diez días. Pero si la entrega se retrasa y terminás distribuyendo las dosis quince días después, se genera una discordancia: la gente va, no hay vacunas y se pierden oportunidades”, explicó una fuente sanitaria.
En ese sentido, desde Salud hicieron referencia a lo que se conoce como “oportunidad perdida”, personas que reorganizan su rutina para vacunarse o acompañar a un familiar y al encontrarse con la falta de dosis, muchas veces ya no vuelven a intentarlo. Por ejemplo, alguien puede pedir el día en el trabajo para llevar a su padre de más de 80 años al vacunatorio. Si llega y no hay vacunas, probablemente no vuelva en otro momento.
La complejidad logística, la falta de planificación, las bajas temperaturas, que dificultan la movilidad de las personas mayores, y el incremento de la demanda son algunos de los factores que explican por qué el número de vacunados es mucho menor al de vacunas distribuidas.
No hay que perder de vista que las dosis no alcanzan a cubrir a toda la población. “La realidad es que nos entregan un equivalente a 20 dosis por CAPS por semana. Nación no entrega cantidad de dosis a la Provincia y el Ministerio nos entrega lo que tiene”, apuntaron fuentes comunales.
Además, desde Salud indicaron que existe una fuerte disparidad entre los vacunatorios, algunos registraron una demanda muy alta y agotaron rápidamente su stock, mientras que otros todavía conservan remanentes importantes.
La situación en las farmacias
El faltante también se siente en farmacias y obras sociales. Agustín Kostiria, presidente del Colegio de Farmacéuticos, explicó que la situación continúa siendo crítica, especialmente para afiliados de Ioma.
“El tema vacunas sigue igual. Las dosis de Ioma no están llegando. Hubo una primera tanda a comienzos de abril que se terminó muy rápido por la cantidad de afiliados y porque a cada farmacia le entregaron apenas diez dosis”, indicó.
En cuanto a las vacunas particulares, señaló que actualmente “son muy pocas las que quedan en algunas farmacias” y que en muchas directamente ya no hay stock.
“Lo que más hay son vacunas de Pami. Varias farmacias todavía tienen algunas dosis disponibles para afiliados, pero de Ioma ya no queda nada”, agregó.
Kostiria también advirtió que no esperan nuevas entregas en el corto plazo. “De Ioma no vamos a recibir más. De Pami podría llegar alguna tanda adicional y de las particulares no tenemos información. Capaz más adelante se libera alguna partida, pero por ahora no hay novedades”, concluyó.
SUSCRIBITE a esta promo especial