Mientras el vapeo se expande entre los adolescentes y gana aceptación social, científicos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) alertan que detrás de los sabores frutales, los diseños atractivos y la imagen de producto moderno se esconde una práctica que puede provocar adicción y daños pulmonares severos. Para los investigadores, la principal preocupación es que cada vez más jóvenes se acercan a la nicotina creyendo que el riesgo es mínimo.
La advertencia se conoció en el marco del Día Mundial Sin Tabaco, que tuvo lugar el domingo. Y su llamado de atención cobra especial relevancia en un contexto donde unos 45.000 argentinos mueren cada año por enfermedades provocadas por fumar.
Las conclusiones surgen de trabajos realizados por el médico Enrique Correger, de la Facultad de Ciencias Médicas, y Oswaldo Aranda, docente de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP. Ambos especialistas sostienen que el vapeo no debe presentarse como una opción saludable porque expone al organismo a sustancias capaces de provocar daño pulmonar, dependencia y otros efectos que aún continúan bajo investigación.
Los expertos platenses ponen el foco en los adolescentes. Explican que los dispositivos resultan especialmente atractivos por sus colores, sabores frutales o mentolados y su asociación con la tecnología y las nuevas tendencias. Esa combinación contribuye a reducir la percepción de riesgo y facilita el acercamiento de los jóvenes a la nicotina.
Según detallan los investigadores, el aerosol generado por los vapeadores contiene compuestos potencialmente tóxicos, entre ellos formaldehído, acetaldehído, acroleína y metales pesados como plomo, níquel y cadmio. También incluye partículas ultrafinas que pueden ingresar profundamente en los pulmones.
Uno de los fenómenos que más preocupa a la comunidad médica es el EVALI, una lesión pulmonar aguda vinculada al uso de cigarrillos electrónicos. Los casos más graves pueden derivar en insuficiencia respiratoria y requerir internación en terapia intensiva. Un dato inquietante es que muchos de los pacientes afectados son jóvenes sin antecedentes respiratorios.
Desde la UNLP también advierten sobre el impacto de la nicotina en el cerebro adolescente. Su consumo puede alterar mecanismos relacionados con el aprendizaje, la atención y el control de impulsos, además de favorecer la dependencia en edades tempranas.
La preocupación crece porque el consumo avanza. Datos citados en la normativa nacional que regula estos productos indican que los vapeadores alcanzaron una prevalencia de uso del 35,5% entre adolescentes durante el último año.
“Ni fumar ni vapear son opciones saludables”, concluyen desde la UNLP, al tiempo que reclaman más información y prevención para evitar que nuevas generaciones queden expuestas a formas cada vez más atractivas de consumo.
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