En la cuadra de 12 entre 38 y 39 ya no sabían a quién recurrir en el final de la tarde de ayer para lograr silencio. “Desde hace tres días está sonando la alarma de una casa y no tenemos cómo llegar a los dueños para que la apaguen. No sabemos si están de viaje. Ya no se puede aguantar el ruido que hay en forma permanente, día y noche”, le dijo a este diario una vecina.
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