La paciencia de los vecinos de la esquina de 15 y 79 llegó a su límite tras meses de convivir con un foco de infección que no para de crecer. En la intersección, las bolsas de residuos, restos de poda y escombros se acumulan a diario sin que las soluciones de fondo aparezcan, transformando la esquina en un basural a cielo abierto a plena luz del día. La situación genera un serio riesgo sanitario para las familias de la zona, quienes aseguran que la frecuencia de recolección en esa cuadra es insuficiente para contrarrestar el arrojo indiscriminado de despojos.
La consecuencia más grave de este deterioro es la incontrolable proliferación de roedores, un peligro latente para la salud de adultos y niños. “En 15 esq. 79 siguen ganando la basura y las ratas”, enfatizó con indignación uno de los frentistas del barrio, al tiempo que advirtió que las alimañas ya ingresan a las viviendas linderas. Quienes habitan allí señalan que la presencia de plagas se volvió cotidiana y que el olor nauseabundo durante las jornadas de calor vuelve imposible mantener las ventanas abiertas.
Ante este panorama alarmante, los damnificados piden la limpieza integral del terreno, tareas de desratización y un control más riguroso para sancionar a quienes tiran desechos.
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