Los vecinos de la zona de 61 entre 26 y 27 manifestaron su profunda preocupación y malestar ante el peligroso estado en el que se encuentran las veredas del barrio. Según denuncian los frentistas, las baldosas flojas, los pozos y el desnivel del terreno se han convertido en una trampa cotidiana para los peatones que transitan diariamente por el lugar, quienes aseguran que la falta de mantenimiento genera un riesgo permanente de accidentes.
La gravedad de la situación quedó expuesta tras el testimonio de una vecina del lugar que volvió a sufrir un accidente por el mal estado de la arteria. "Hago el reclamo porque están todas las veredas rotas y ya es la segunda vez que me pasa. Aunque tenga los anteojos puestos y tenga cuidado, no puede ser. No pueden estar así, hay gente que se cae y se rompe un hueso", expresó con indignación la frentista.
El episodio más reciente derivó en un golpe de consideración que reavivó la necesidad de respuestas inmediatas. "Me caí y me golpeé las dos rodillas. Gracias a Dios no me hice nada, pero es un golpe tremendo el que me di", relató la afectada. Ante esta coyuntura, los habitantes del sector solicitan reparar los tramos dañados antes de que ocurra un accidente de mayor gravedad.
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