El presente de Claudio Tapia expone una dualidad marcada entre la vidriera pública y los despachos de los tribunales. Por un lado, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) aprovecha el impulso del Mundial 2026 para consolidar su perfil en las plataformas digitales, donde se muestra distendido, utilizando anteojos oscuros y apelando a la mística deportiva. Por el otro, la estructura de la entidad de la calle Viamonte sigue bajo la lupa de la Justicia Federal por presuntas anomalías en la gestión financiera.
En el entorno virtual, la figura del dirigente cobró fuerza bajo el concepto de “Chiqui Aura”, un término adoptado por los usuarios para describir las apariciones de Tapia junto a futbolistas y directivos en el torneo global. Sus publicaciones suelen incluir frases como “Hermoso día, ¿verdad?” o “Dos campeones del mundo mirándose”, expresiones que buscan reforzar una narrativa de éxito y previsibilidad en medio de la alta competencia. Esta escena pudo verse ayer luego del agónico triunfo contra Suiza,
No obstante, esta agenda de exposición y festejos convive con un frente judicial complejo. Tapia y el tesorero de la institución, Pablo Toviggino, acumulan 21 expedientes en curso por supuestas irregularidades administrativas e impositivas, si bien hasta la fecha la conducción de la AFA cuenta con un único procesamiento firme.
La atención en los tribunales de Retiro se concentra actualmente en el Juzgado Penal Económico N°10, que instruye la causa por la adquisición de una propiedad en Pilar, bajo la sospecha de desvío de fondos. El concurso para cubrir esa vacante encendió alarmas sectoriales tras la inclusión en la terna de María Pérez Cárrega, una funcionaria vinculada al consejero Alberto Lugones, quien logró avanzar casilleros decisivos durante la etapa de entrevistas personales del Consejo de la Magistratura.
Este movimiento en el mapa judicial coincide con un período de fallos favorables para las autoridades del fútbol local, que recientemente lograron dejar sin efecto la designación de veedores estatales y obtuvieron el aval legal para garantizar el mandato de Tapia al frente de la AFA hasta el año 2029. De este modo, la estrategia de instalación pública del dirigente busca equilibrar el peso de unas investigaciones que mantienen abierto el debate sobre el futuro institucional del fútbol local.
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