Estados Unidos, enviado especial.- Las tribunas de los estadios estadounidenses no sólo están repletas de camisetas argentinas. También son escenario de historias familiares, reencuentros y sueños cumplidos. Y entre miles de hinchas que acompañan a la Selección argentina apareció una historia bien platense: la de Pablo Berro y su hijo Santiago.
Nacido y criado en La Plata, Pablo vive desde hace 16 años en Chile, pero la Ciudad sigue siendo parte fundamental de su vida. "Soy platense de nacimiento, todavía vivo allá, en 2 y 55, cerca de la cancha de Estudiantes", contó durante el encuentro con EL DIA.
La distancia no logró borrar el vínculo con la capital bonaerense. "Se extraña La Plata, obviamente. Se extrañan los amigos", reconoció. Y enseguida aprovechó para enviar un saludo especial a sus ex compañeros del Colegio Nacional.
Instalado desde hace más de una década y media en Chile, Pablo se dedica actualmente a la producción de eventos junto a su esposa, luego de haber desarrollado una empresa vinculada al rubro tecnológico.
Esta vez, sin embargo, el trabajo quedó a un lado. Padre e hijo emprendieron una aventura inolvidable: viajar juntos a Estados Unidos para seguir a la Selección argentina durante casi un mes.
"Estamos disfrutando muchísimo. Es una experiencia padre e hijo espectacular. Vamos a estar casi un mes acá, así que estamos chochos, disfrutando de todos los detalles del Mundial", explicó.
Para Santiago, la experiencia también resulta única. Aunque ya había visto jugar a Lionel Messi en dos oportunidades -una en el partido entre Chile y Argentina en Santiago y otra siguiendo al Inter Miami-, asegura que vivir un Mundial desde adentro es algo completamente distinto.
"Nunca había venido a un Mundial. Es una experiencia increíble", resumió el joven, que además reveló que, detrás de Messi, sus futbolistas favoritos de la Selección son Enzo Fernández y Julián Álvarez.
La pasión futbolera de la familia se divide entre dos países. En Chile, Santiago simpatiza por Colo Colo. Pero en Argentina no hubo discusión posible.
"Es de Estudiantes", contó orgulloso Pablo. "Logramos hacerlo pincha", agregó entre risas.
La relación con el club albirrojo continúa intacta pese a la distancia. De hecho, ambos suelen acompañar al equipo cuando juega en Chile y ya tienen un nuevo viaje programado para seguir al León en la Copa Libertadores.
La pasión pincha también dirá presente en las tribunas mundialistas. "Tenemos la camiseta de Estudiantes y la vamos a llevar al partido", prometieron antes de despedirse.
Miles de kilómetros separan a La Plata de Estados Unidos, pero para Pablo y Santiago el Mundial se convirtió en la excusa perfecta para fortalecer el vínculo entre padre e hijo, con Messi, la Selección y Estudiantes como grandes protagonistas.
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