KANSAS, MISSURI (Env. Esp.)
Históricamente las Copas del Mundo han dejado un legado de innovaciones táctico-estratégicas implementadas por los directores técnicos que han marcado la evolución del fútbol, pero esta vez será distinto.
La presente edición de la competencia tripartita (Estados Unidos, México y Canadá) que incluyó 48 seleccionados, quedará marcada en la memoria colectiva por la voracidad de los precios.
En este mundo globalizado el dinero manda, y aquí, en el punto culminante de la agenda FIFA, lo hace con apreciable crueldad.
Nada es gratis, sólo la copa de agua con hielo que sirven los mozos en los restaurante llega como gentileza y no se factura.
Ahh! Y para ser justos también es gratuito el tren eléctrico que implementó esta ciudad a lo largo de Main Street, la arteria principal que cruza el corazón del downtown.
El resto implica pagar. Y meter la mano en el bolsillo duele cada vez más.
REGRESAR A ATLANTA ES UNA META COSTOSA
La logística que demanda el segundo viaje de la legión argentina hacia el escenario del tan esperado cruce con Inglaterra obligó a recalcular presupuestos. Teniendo en cuenta que un pasaje aéreo Kansas City-Atlanta cotiza por estas horas a 2.000 dólares, el grueso de los hinchas de “La Scaloneta” optó por armar grupos de cuatro o cinco y rentar camionetas para ir por vía terrestre. El último domingo por la tarde el sector de alquiler de autos (confluyen allí cerca de diez empresas) estuvo desbordado. Filas interminables arrojaban la postal de camisetas celestes y blancas con varias valijas y poca paciencia para esperar el momento de llegar al mostrador y recibir la llave del automóvil que les permita la travesía de más de 13 horas manejando para recorrer las 800 millas que separan ambos destinos. En bus son 17 horas de viaje, pero el cansancio acumulado no lo hace recomendable.
En cuanto a las entradas (el tema que desvela a casi todos) la reventa está en su apogeo. Los valores comienzan en 3.500 dólares para una ubicación categoría 3 (parte superior del estadio), siguen en 4.200 para la categoría 2 (tercera bandeja del imponente Mercedes Benz Stadium) y luego desemboca en el escalofriante precio de 7.500 dólares para el sector 1 denominado Hospitality, donde hay bebidas y sillones muy cómodos para disfrutar el lujo extremo.
Ante este cuadro de situación, no son pocos los argentinos que están dudando entre ir o no a Atlanta. La mayoría tiene hotel o departamento pago en Miami y a lo descripto le deben sumar el traslado a la ciudad donde nació la gaseosa más famosa del mundo. Se están ofreciendo varios vuelos chárter y los precios oscilan entre 1.300 y 1.500 dólares yendo y regresando en el día, dos horas después del partido.
¿Habrá hinchas que se arriesguen a viajar a Atlanta sin la entrada asegurada en la aplicación de su celular? Seguramente. El deseo de vivir a pleno la atmósfera cargada de rivalidad compartiendo caminatas, bares y espacios públicos con los ingleses cautivará a muchos. También se organizará otro banderazo muy especial con la intención de gritar bien fuerte por Messi y compañía. “El que no salta es un inglés” es el hit que no pierde vigencia. Los argentinos no querrán ser menos que sus oponentes en semejante instancia.
Sólo queda por esperar que el patriotismo desvirtuado o mal entendido no manche una previa tan interesante. En ese sentido, argentinos residentes en EE.UU aparecieron en los grupos de whatsapp instando a que todo se desarrolle en paz. Afirman que el paso de los años tiene que haber servido para madurar los comportamientos sociales y que se debe tener claro que lo que se acerca es sólo un partido de fútbol y no una batalla entre dos pueblos.
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