El Mundial 2026 arrancó en México con una ceremonia inaugural encabezada por Shakira entre aplausos y vivas, ajenas a las protestas de varios colectivos que prometieron caos para impulsar sus reivindicaciones.
El silbatazo se vivió ante casi 81.000 hinchas en el mítico estadio Azteca para que las selecciones de México y Sudáfrica den inicio al mayor mundial de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos.
La ceremonia de unos 15 minutos arrancó con un “Bienvenidos a México” en una coreografía que contó con personajes caracterizados como Moctezuma que daban la bienvenida a los pueblos del mundo y mujeres en trajes de danza típica.
También participaron bailarines vestidos de dorado -con balones de oro en las manos- que bordeaban el escenario, que tenía un gran trofeo como el mundialista en el medio.“¡México, México!”, gritaban los asistentes haciendo temblar el coloso, que tuvo su punto más vibrante al momento de la presentación de Shakira.
Los hinchas comenzaron a llegar hasta seis horas antes en previsión de bloqueos a los accesos al estadio Azteca, custodiados por centenares de militares y policías con equipo táctico y apoyados incluso por escuadrones a caballo.
El Fan Fest de la plaza central del Zócalo finalmente abrió, pero las barreras metálicas instaladas para protegerlo desde la semana pasada fueron removidas parcialmente e impidieron el acceso fluido de los hinchas. Consecuencia: caos, empujones.
La presidenta Claudia Sheinbaum finalmente no asistió al Azteca, como previsto, pero tampoco al Fan Fest. Publicó en X una foto en la que apareció en un centro deportivo de una zona popular de la Ciudad.
El espectáculo se desarrolló sobre una lona que cubrió todo el terreno de juego del Azteca, que albergó por tercera vez el partido inaugural de un Mundial (después de 1970 y 1986) y estuvo repleto con los casi 81.000 asientos que tiene de capacidad ocupados.
Shakira fue el punto más alto de la fiesta con su Dai Dai que retumbó en el estadio Azteca
Los primeros en presentarse fueron la banda mexicana Maná, con su clásico “Oye mi amor”. Los acompañaron los bailarines con los trajes indígenas moviendo los vistosos penachos en movimientos rockeros.
El cantante pop venezolano Danny Ocean, la agrupación Los Ángeles Azules y J Balvin también se presentaron. El público coreó las canciones y fuegos artificiales salieron del escenario dorado.
“¡Viva México!”, gritaron más de una vez hasta después de los fuegos que llenaron el arco exterior con colores verde, blanco y rojo de la bandera mexicana al culminar la ceremonia.
El tenor italiano Andrea Bocelli interpretó el himno oficial del Mundial, titulado “DNA”, una mezcla de ópera y música electrónica.
El “Dai Dai” de Shakira retumbó antes en el Azteca en la culminación de una corta ceremonia de apertura.
La colombiana interpretó el tema mundialista junto a la estrella nigeriana del afrobeat Burna Boy.
Manifestaciones y ciudad sitiada
Mientras se realizaba la inauguración, en distintos puntos del sur de Ciudad de México se registraron manifestaciones de distintos grupos sociales, en su mayoría de familiares de desaparecidos y maestros en huelga.
Los activistas se empezaron a reunir desde temprana hora con la intención de acercarse al Azteca, pero en su camino se toparon con fuertes despliegues policiales que los mantienen lejos del coloso deportivo, sin impedir la llegada de los aficionados.
Lo dicho, La presidenta Claudia Sheinbaum finalmente no asistió al Azteca, como estaba previsto y tampoco al Fan Fest. Publicó en X una foto en la que apareció en un centro deportivo de una zona popular de la capital. Vestía la camiseta de la selección.
La presidenta izquierdista regaló su boleto para la inauguración a una niña futbolista.
El mayor evento del planeta fútbol es organizado por primera vez por tres países: Estados Unidos, Canadá y México, que ya lo hizo solo en 1970 y 1986.
El torneo llega precedido por polémicas: el alto precio de las entradas, el rechazo de visados para Estados Unidos o la guerra en Oriente Medio, que llevó a Irán a trasladar su campo base de Arizona a Tijuana.
La competición se celebra además en un contexto de relaciones deterioradas con los Estados Unidos de Donald Trump, que ha amenazado con intervenir en suelo mexicano contra los cárteles de la droga.
En México se disputan 13 partidos y los elevadísimos precios de los boletos dejaron fuera de los estadios a las clases populares. En lugar de festejar, éstas optaron por aprovechar la atención planetaria para hacer oír sus reivindicaciones.
“¡Boicot al Mundial FIFA 2026!”, decía una enorme pancarta de camino al estadio Azteca, donde hace cuarenta años Diego Maradona marcó su polémico gol con “la mano de Dios” en el cuarto de final de Argentina contra Inglaterra (2-1).
El Mundial se disputa en un momento de suma tensión con los EE.UU
Mientras se realizaba la inauguración, en distintos puntos del sur de Ciudad de México se registraban manifestaciones de distintos grupos sociales, en su mayoría de familiares de desaparecidos y maestros en huelga.
Los activistas se empezaron a reunir desde temprana hora con la intención de acercarse al Azteca, pero en su camino se toparon con fuertes despliegues policiales que los mantienen lejos del coloso deportivo, sin impedir la llegada de los aficionados.
Profesores de primaria y secundaria llevan semana y media reclamando violentamente mejoras salariales y de jubilación. Rechazaron la última propuesta del gobierno en una reunión la noche del miércoles.
“Este partido es una distracción, solo sirve a la FIFA, a Claudia Sheinbaum y a Estados Unidos”, expresó un maestro en huelga bajo anonimato.
A partir de ahora, la pelota intentará tomar el protagonismo para dirimir si la España de Lamine Yamal, la el Portugal de Cristiano Ronaldo o la Francia de Kylian Mbappé pueden desbancar a la Argentina de Lionel Messi, que aspira a revalidar el título de Qatar.
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