A los 19 años, el ecuatoriano Kendry Páez debuta en un Mundial con el reto de demostrar que todavía puede ser una de las grandes promesas del fútbol sudamericano, con su visión de juego y su zurda privilegiada.
“¡Te aman, Kendry! ¿Viste, loco, que te aman?”, le dice un hombre a Páez mientras el centrocampista firma autógrafos en Columbus, Ohio, lugar de concentración de la tricolor en el Mundial de Norteamérica 2026.
Pese a ser blanco de duras críticas por sus altibajos y cuestionamientos por su disciplina, el jugador del Chelsea, cedido ahora a River, sigue siendo popular.
Su aparición entre figuras como Willian Pacho o Moisés Caicedo desborda emociones entre los aficionados que piden firmas de sus ídolos, mientras el equipo se prepara para estrenarse en el torneo el domingo contra Costa de Marfil, en el Grupo E.
La tetracampeona mundial Alemania y el debutante Curazao completan la llave.
Aunque Páez perdió la etiqueta de fijo en las alineaciones de la selección, el entrenador de la tricolor, el argentino Sebastián Beccacece, ha expresado confianza en el potencial de este mediocampista ofensivo de brazos tatuados. “Aún es muy joven, pues cumplió los 19 el mes pasado. Es un chico que tiene mucho para dar. Lo mejor de él no se dio”, declaró Beccacece, que resalta el peso que debe llevar por su precoz eclosión.
“Tiene que cargar con todo eso, dimensionar todo lo que implica la fama”, dijo el técnico a la prensa.
A los 15 años Páez jugó su primer partido como profesional con el Independiente del Valle y marcó su primer gol, lo que le convirtió en el debutante y el goleador más joven en la historia del fútbol de Ecuador.
A los 16 fue el más joven que se estrenó con la selección de su país, mientras el Chelsea le fichaba como una de las grandes promesas del fútbol sudamericano.
Hoy, en River, tiene poca continuidad y ya tuvo un fallido paso por el Estrasburgo francés.
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