(Kansas City.- Enviado especial).- A apenas 300 metros del Arrowhead Stadium, escenario del debut de la Selección Argentina en el Mundial 2026, los vecinos encontraron una forma de aprovechar el movimiento que genera la Copa del Mundo. Entre ellos está Luis, un soldador de origen mexicano que transforma el jardín de su casa en una playa de estacionamiento improvisada cada vez que hay un gran evento.
"Dependiendo del tamaño del vehículo cobramos entre 40 y 60 dólares", contó a El Día mientras organizaba el ingreso de los automovilistas que llegaban a las inmediaciones del estadio.
La actividad no es exclusiva del Mundial. Luis explicó que también trabaja durante los partidos de fútbol americano, encuentros de béisbol y recitales que se realizan en el complejo deportivo.
"Soy soldador, pero esto siempre ayuda. Es un dinero extra para la familia, para la comida y para los gastos de la casa", relató.
Según explicó, durante las temporadas deportivas puede haber entre cuatro y seis eventos por mes, una oportunidad que muchos vecinos del barrio aprovechan para sumar ingresos.
Más allá del negocio ocasional, Luis reconoce que vivir tan cerca de una de las sedes mundialistas tiene un atractivo especial.
"Se siente muy lindo ver llegar gente de tantos lugares, conocer otras culturas. A mí siempre me gustó vivir acá", aseguró. Y aunque algunos residentes suelen quejarse por el tránsito que generan los espectáculos masivos, él lo toma con filosofía: "No pasa tan seguido y vale la pena".
El barrio que rodea al Arrowhead Stadium mantiene un perfil residencial, con amplios jardines y calles tranquilas. Sin embargo, en las horas previas al partido de Argentina el paisaje cambia por completo. Camisetas albicelestes, banderas y vehículos llegados desde distintos puntos de Estados Unidos y del mundo comienzan a copar las calles.
La escena, curiosamente, no resulta extraña para un argentino. Como señaló el enviado especial de El Día, la postal recuerda a lo que suele ocurrir en las inmediaciones del Estadio Único Diego Armando Maradona durante recitales o partidos importantes: vecinos que ofrecen espacio en sus casas para estacionar y aprovechar el flujo de público.
Mientras la seguridad se intensifica y el operativo policial controla cada acceso al estadio, la fiebre mundialista ya se vive también en los jardines de Kansas. Un rincón donde el fútbol mueve multitudes y, de paso, también genera algunos dólares extra para los vecinos.
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