A diferencia del partido de octavos de final frente a Egipto, que se disputó al mediodía de un día hábil, el cruce de este sábado por la noche cambió por completo la rutina de los platenses.
Con el fin de semana como aliado, la previa se vive con otro clima. Muchas familias organizaron cenas en sus casas para seguir el partido, mientras que otros optaron por reunirse con amigos alrededor de una picada, unas pizzas o, quienes pudieron, encendieron la parrilla para acompañar el encuentro de la Selección.
También hay quienes eligieron salir y ver el partido en bares y restaurantes de la Ciudad, donde se espera una importante concurrencia para seguir las alternativas del Mundial en pantalla gigante.
El contraste con lo ocurrido el martes fue notorio. Aquella jornada estuvo marcada por el apuro de quienes salían del trabajo o de la escuela para llegar a tiempo al inicio del partido. Durante el encuentro, el ritmo habitual de La Plata prácticamente se detuvo y las calles quedaron desiertas.
Este sábado, en cambio, el movimiento estuvo concentrado en supermercados, almacenes y comercios de cercanía, donde desde la tarde se observó a vecinos haciendo las últimas compras: bebidas, snacks, fiambres, carne y todo lo necesario para compartir una noche de fútbol con familiares o amigos. La ciudad cambió el apuro por la planificación, pero volvió a acomodar su agenda al ritmo de la ilusión mundialista.
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