Empeñado en que el Mundial 2026 lleve su nombre, Kylian Mbappé condujo la clasificación de Francia a la semifinal al abrir la cuenta en la victoria 2-0 ante Marruecos en Boston.
Tras desperdiciar un penal, atajado por Yassine Bounou (28’), el capitán galo marcó un gol de alta factura en el minuto 15 del complamento que destrabó un partido enredado para los grandes favoritos al cetro en Norteamérica.
Mbappé, de 27 años, empató a Lionel Messi como artillero del certamen con ocho goles. Está una por debajo del astro argentino (21 tantos) en la tabla histórica.
Ousmane Dembélé amplió la cuenta seis minutos más tarde con un disparo desde fuera del área que sepultó a los Leones del Atlas, una selección que en los últimos años ganó protagonismo.
En busca de su tercera estrella, Francia jugará la semifinal el martes en Dallas contra España o Bélgica, que juegan hoy.
Mbappé sorteó a un enemigo muy poderoso en el césped del Gillete Stadium, que contó con invitados ilustres en los palcos como el exinternacional galo Antoine Griezmann y la cantante Shakira. Se trató del custodio del arco de los últimos africanos en contienda, Yassine Bounou, un hombre que forjó su leyenda como gran guardameta en Qatar 2022.
El exarquero del Sevilla tuvo dos atajadas vitales en los primeros cinco minutos de juego, disputado bajo un sol picante en las inmediaciones de Boston.
Primero voló a su esquina inferior derecha para enviar al córner un remate de Mbappé desde fuera del área e inmediatamente después, en el tiro de esquina surgido de esa atajada, desvió en la línea un cabezazo de Dayot Upamecano.
Su cúspide, sin embargo, llegaría casi a la media hora del partido. En un contragolpe, tras una pelota perdida por Achraf Hakimi, Noussair Mazraoui derrumbó dentro de las 18 al capitán galo. Tras varios segundos aguardando la autorización del árbitro argentino Facundo Tello, el astro del Real Madrid cobró el penal suave, abajo, a su derecha, y hasta allí llegó Bono para alargar su mito.
El espigado guardameta marroquí, de 1,92 metros de estatura, salió victorioso de siete de los nueve penales que enfrentó en los mundiales, incluidas las tandas.
Su estirada ahogó un canto de gol que parecía inminente para los Bleus, que controlaron el balón durante buena parte del encuentro pero que volvieron a sufrir una tarde apagada de Michael Olise y Dembélé.
El ataque de Marruecos, diezmado por la lesión del goleador Ismael Saibari, no pudo corresponder la actuación de su “1”, pues solo hasta el final del primer tiempo tocó las puertas de Mike Maignan con un tiro desviado de Hakimi.
Hasta la hora de juego el equipo de Mohamed Ouahbi no contó con un referente en el centro del ataque y fue presa fácil para el soberbio Upamecano, probablemente el mejor central del Mundial.
La falta de punch resultó letal para los Leones, que buscaban desquite en Foxborough tras caer 2-0 ante los franceses en la semifinal de Qatar. Sediento de revancha por errar su primer penal en una Copa del Mundo, Mbappé se desquitó de la pifia desde el punto blanco y venció a Bono con un bello disparo desde el límite del área.
Cualquier esperanza de resurrección marroquí fue enterrada muy pronto. Dembélé despertó de su letargo y con un remate a ras desde la medialuna marcó su quinta diana en el torneo y aseguró la tercera clasificación consecutiva de su país a una semifinal del Mundial.
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