En un partido que no superó la medianía y generó solo algunas ráfagas de entusiasmo, Inglaterra derrotó a Noruega en tiempo extra y clasificó a las semifinales de la Copa del Mundo. El equipo noruego pegó primero gracias a un gol de Andreas Schjelderup, a los 36 minutos, mientras que Jude Bellingham igualó sobre los 45 de la primera etapa. El propio Bellingham, en el primer tiempo suplementario, convirtió el tanto que le dio la victoria al combinado inglés.
En la primera parte, el conjunto inglés tomó la iniciativa con posesión de pelota, pero careció de profundidad para inquietar a Orjan Nyland. El equipo dirigido por Thomas Tuchel tuvo apenas un tiro libre de Harry Kane que se fue por encima del travesaño, pero no pudo establecer con firmeza su dominio, lo que permitió un dominio del conjunto nórdico.
Noruega pasó a controlar el juego con intensidad y potencia física, pero sería el talento individual el que le daría la ventaja. Antes del gol, Schjelderup le punteó una pelota a John Stones en la salida y casi deja mano a mano a Erling Haaland, quien minutos después tuvo un buen cabezazo a las manos de Jordan Pickford. Fueron los avisos previos al golazo de Andreas Schjelderup, que encaró por izquierda y sacó un remate que se clavó en el ángulo del segundo palo del arco inglés. Un verdadero golazo, casi de otro partido.
Inglaterra sintió el golpe y Noruega no liquidó la historia porque Alexander Sorloth quiso quedar en la historia y se jugó la individual en un contragolpe con ventaja numérica y pase para Haaland, que terminó en la nada. El mismo Sorloth tuvo un zurdazo desviado que se fue cerca de la valla defendida por Pickford, quien además tuvo que controlar un remate de Martin Odegaard.
Era, sin dudas, un buen momento de Noruega, pero le faltó oler sangre cuando el equipo inglés parecía groggy. Los Vikingos se iban en ventaja al vestuario, pero en el cierre de la primera parte apareció Jude Bellingham, se filtró con pelota dominada dentro del área rival y definió cruzado de zurda para poner el 1 a 1 con el que terminó la primera parte.
Pese al golpe de la igualdad, en el complemento Noruega fue al frente y se volvió a adelantar en el resultado tras un tanto de Torbjörn Heggem a los 9 minutos. Sin embargo, luego de una llamada desde el VAR, Clément Turpin anuló el gol por una falta antes de la ejecución del tiro de esquina de Erling Haaland sobre Elliot Anderson. En una sanción a partir de la nueva regla, se anuló el gol y se repitió el córner.
Los nórdicos estaban bien y empujaron contra el área inglesa. El defensor Kristoffer Ajer, de cabeza, casi marca el segundo para Noruega pero su cabezazo dio en el travesaño. Sin embargo, la pausa de hidratación le quitó empuje al equipo Vikingo, que no tuvo a Haaland en el nivel determinante que se espera de él. Bien marcado por la defensa inglesa, los ingleses lograron emparejar el trámite en los últimos minutos para llegar al tiempo extra sin grandes sobresaltos.
En el inicio del alargue, Inglaterra metió una mano de nocaut. Una floja respuesta de Örjan Nyland ante un remate desde lejos de Morgan Rogers le dejó servido al rebote a Bellinhgam que puso el 2 a 1 para Inglaterra a los 3 minutos del complemento.
Noruega desapareció del partido. Para el segundo tiempo extra, salio Haaland y el árbitro Clément Turpin cobró penal a favor de Inglaterra por una falta sobre Djed Spence luego desestimada por el VAR. Noruega tuvo solo empuje sin fe en pos de una levantada que hubiera sido tan histórica como improbable. Así Inglaterra llegó a una semifinal por cuarta vez en su historia. A Noruega le faltó ambición para ir por más y cerró el Mundial con su mejor actuación histórica.
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