Los Leones ingleses se deshicieron tras un exigente encuentro de Noruega, una selección que si bien no tiene demasiadas apariciones en la historia de los Mundiales, en la previa se perfilaba para realizar una buena Copa del Mundo en suelo norteamericano. Los de Tuchel tuvieron que trabajar más de la cuenta, pero sin embargo le terminó imponiendo su jerarquía y experiencia a los noruegos para mostrarles el camino a casa y ahora, en semifinales, toparse tras 24 años con Argentina, con quien compartió fase de grupos en Corea – Japón 2002, aunque si hablamos de cruces a eliminación directa tenemos que irnos a 1998 para encontrar el último choque entre sudamericanos y europeos.
De una u otra manera, Inglaterra promete ser un rival de peso para las aspiraciones de Lionel Messi y compañía, si quiere volver a meterse en una final del mundo tras lo que fue la obtención de la tercera estrella en Qatar 2022. Si bien no tiene grandes nombres en lo que es la zona defensiva, lo mejor de los dirigidos por el alemán Thomas Tuchel, aparece en la mitad de la cancha y la delantera, con el temible goleador Harry Kane, que ya colaboró con la causa inglesa con seis tantos, siendo el cuarto máximo anotador en la cita mundialista.
La potencia de fuego inglesa con Madueke, Bellingham y Kane, lo más destacable
Si bien la selección que sabe lo que es levantar la Copa del Mundo, cuando alzó su primer y único trofeo mundial allá por 1966 cuando fue anfitrión, ganándole la final a Alemania con un inexistente gol que nunca ingresó al arco y el juez del partido dio por válido. A partir de allí, el país inventor del fútbol moderno, no paró de sumar frustraciones no sólo en Mundiales, sino en Eurocopas, donde nunca pudo ser campeón y perdió dos finales, incluyendo una ante Italia como local en 2021 y la de 2024 frente a España.
Sin embargo, pese a acumular traspiés, lo cierto es que nunca antes una selección inglesa estuvo tan cerca de volver a llevar a la gloria a los Leones como las de estos últimos años. Nutrida de juventud, y quizás con nombres no tan rutilantes como en ediciones mundialistas anteriores, el seleccionado que viste de blanco versión Thomas Tuchel, ha dado muestras de estar bien trabajado y de que el andamiaje no depende únicamente de un nombre sino del conjunto de futbolistas que lo conforman. De hecho, para dar muestras de lo importante que es el funcionamiento colectivo para Tuchel, hay que repasar los nombres que se quedaron afuera de los 26 convocados para esta Copa de Mundo, como el de Cole Palmer, Phil Foden y Trent Alexander Arnold, de clubes como Chelsea, Manchester City y Real Madrid, respectivamente.
A pesar de los cuestionamientos que levantó en la prensa inglesa estas ausencias, el andar de Inglaterra en esta Copa del Mundo es sin dudas incuestionable. Si bien no hay mostrado un juego vistoso, si es efectivo y ha mostrado carácter, por ejemplo en el partido ante México, donde en un contexto hostil y con un jugador menos eliminó a uno de los anfitriones y sostuvo la victoria, sabiendo sufrir cuando tuvo que hacerlo y siendo certero en sus llegadas para llevarse la clasificación del estadio Azteca. Lo mismo le ocurrió en dieciseisavos ante República Democrática del Congo, donde estuvo en desventaja durante todo el partido y en los minutos finales logró la clasificación de la mano de su estrella y capitán, Kane.
La contracara, sin embargo, es lo endeble y frágil que se ha mostrado en defensa cada vez que lo han atacado con decisión. Ya sea con una jugada en movimiento o de pelota parada, los británicos no han dado demasiadas garantías en lo que al aspecto defensivo respecta y le han dado bastante trabajo a quizás uno de los pilares desde hace años, su arquero Pickford.
La fragilidad defensiva, el punto débil de una selección que no ha mostrado solidez
Como positivo y que, por el momento, le viene siendo efectivo es el buen nivel en mitad de cancha de quien viene de ser campeón con el Arsenal de la última Premier League, Declan Raice, que es amo y señor en el comienzo y la generación de cada jugada de ataque inglesa. A pesar de estar mostrando un gran nivel en la actual cita mundialista, el surgido en el West Ham, queda opacado ante los nombres que aparecen en la parte ofensiva, con el hombre del Real Madrid Jude Bellingham y Noni Madueke, que acompañan al emblema inglés, el artillero del Bayern Munich, Harry Kane.
Con su desequilibrio individual, tanto Bellingham como Madueke, le dan cambio de ritmo y electricidad a una Inglaterra que sigue al pie de la letra el libreto diagramado por Tuchel, para generarle situaciones al implacable Kane, que igualmente por momentos incluso, hasta se las genera sólo.
Así, argentinos y ingleses vuelven a verse las caras en un mano a mano tras 28 años como lo hicieron en 1998, reviviendo un electrizante cruce de dos viejos conocidos entre los que siempre ha habido rivalidad, más luego de lo ocurrido en la guerra de Malvinas, pero que han tenido pocos cruces en los últimos años, tanto en Mundiales como en amistosos.
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