(Kansas City, enviado especial).- "Todo pasa", repetía con frecuencia Julio Humberto Grondona, y hoy esa frase cobra una vigencia absoluta en las calles de Kansas. El escenario que hace apenas unos días era un hervidero de pasión argentina, el Mill Creek Park, recuperó su ritmo habitual y dejó atrás la euforia de lo que fue un banderazo histórico.
Donde hoy se ve el pasto y la vida cotidiana de una ciudad tranquila, hace 48 horas no se podía distinguir el verde bajo la presencia de miles personas. La Legión Argentina transformó este rincón, uno de los parques más lindos y coquetos de la ciudad, en un pedazo de nuestro país. Junto a la fuente principal, los bombos y redoblantes marcaron el pulso de una previa inolvidable frente a Argelia, mientras se vendían camisetas, gorros y hasta sanguches de carne, bien a la costumbre de nuestro país.
Sin embargo, tras la goleada ante Argelia en el debut, la ciudad empezó a extrañar a los argentinos. En el centro comercial adyacente, una zona de negocios exclusivos donde los hinchas recorrieron incansablemente las últimas 48 horas, ya cuesta encontrar una camiseta celeste y blanca.
Kansas, un día después del paso de Leo Messi, percibe en el ambiente una paz total, ausencia de ruido y la hospitalidad de una gente tranquila que se vio gratamente sacudida por la pasión futbolera.
La mayoría de los seguidores ya emprendió su viaje. El destino principal es Dallas, o algún punto turístico intermedio, para recalar el próximo fin de semana en Arlington, donde se llevará a cabo el próximo choque frente a Austria.
Desde Kansas, Nicolás y su papá, oriundos de Ciudad Jardín, emocionados tras el estreno de la Selección
Mientras la ciudad recupera la calma con el éxodo de hinchas argentinos, todavía permanecían Nicolás y su papá, oriundos de Ciudad Jardín Lomas de Palomar, resumieron el sentimiento de miles: agotados, pero con el alma llena de alegría tras el debut.
"Todavía me estoy recuperando la voz", confesó uno de los hinchas, "destruido" tras el esfuerzo en las tribunas. Es el cansancio lógico de quien ha seguido a la Selección en un partido que, aunque terminó siendo sencillo, tuvo un inicio complicado hasta que apareció la magia de Messi. Como bien señaló Scaloni, el equipo parecía esperar ese momento en que alguien "frotara la lámpara" para cambiar el destino del encuentro.
Nicolás viaja junto a su padre y compartió una postal reveladora de lo que se vivió en el estadio, con una mezcla de culturas que alentaban a la Albiceleste. "Había muchos extranjeros con nuestra camiseta; se veía al 'gringo' explicándole al otro cómo eran las jugadas", relató Nicolás y destacó que, si bien el aliento no fue constante, se sentía en algunos focos la mística argentina que conquistó a los locales.
El esfuerzo para estar al lado de la Selección no fue menor. Para muchos, el camino a Kansas incluyó itinerarios maratónicos con tres o más paradas, pasando por ciudades como Miami y Filadelfia. Sin embargo, el sacrificio de las horas de viaje se compensó con los lazos familiares y la calidez de un hogar lejos de casa.
A punto de cumplir 39 años, lo que Messi genera en el campo sigue siendo indescriptible para los afortunados que lo ven en vivo. "Messi es único", sentencian los hinchas con una mezcla de admiración y nostalgia anticipada, deseando que esa magia no se apague nunca.
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