La Ciudad se movió al pulso del duelo contra Austria. En un día y un horario incómodo para los trabajadores, los chicos que concurren a la escuela y jardín o los estudiantes que asisten a la universidad, igualmente La Plata se paralizó y dejó por 90’ todo de lado, para seguir la segunda presentación de la escuadra de Lionel Scaloni.
Los restaurants más emblemáticos de la ciudad, lucieron abarrotados de gente, como también cualquier lugar que contara con una televisión donde se pudiera ver la transmisión del encuentro argentino. Padres retirando a sus hijos antes del colegio para seguir el partido en casa y compras de comida a último momento para acompañar el encuentro. Panaderías abiertas. Como contraste, las calles se mostraron desérticas antes y durante el enfrentamiento de la Copa del Mundo.
Así, al igual que en el debut, La Plata volvió a moverse al ritmo del campeón del mundo y festejó.
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