Lionel Messi volverá a ser una de las principales cartas de la Selección Argentina, cuando el conjunto dirigido por Scaloni se enfrente a Suiza por los Cuartos del Mundial. A los 39 años, el capitán atraviesa un presente extraordinario y continúa siendo determinante en los momentos decisivos del equipo.
El rosarino llega a esta instancia como uno de los máximos goleadores de la Copa del Mundo junto al francés Kylian Mbappé, ambos con ocho tantos. Además, fue una de las figuras en la clasificación ante Egipto, donde participó activamente de la remontada argentina: asistió a Cristian Romero para el descuento y luego convirtió el gol que significó el empate transitorio.
El encuentro ante Suiza marcará la quinta participación de Messi en unos cuartos de final mundialistas, una instancia que lo acompañó a lo largo de toda su carrera con diferentes sensaciones. Hasta el momento, registra dos clasificaciones y dos eliminaciones.
La primera experiencia ocurrió en Alemania 2006. Con apenas 19 años y señalado como una de las mayores promesas del fútbol mundial, Messi observó desde el banco de suplentes la derrota de Argentina frente al anfitrión. Tras empatar 1-1 en los 120 minutos, los alemanes se impusieron en la definición por penales y avanzaron a semifinales.
Cuatro años más tarde, en Sudáfrica, volvió a cruzarse con Alemania. En aquella oportunidad poco pudo hacer para evitar la contundente goleada por 4-0 que sufrió el equipo dirigido por Diego Maradona.
La revancha llegó en Brasil 2014. Con Messi como líder futbolístico y emocional, Argentina superó 1-0 a Bélgica gracias a un tempranero gol de Gonzalo Higuaín. Aquella victoria tuvo un valor especial, ya que permitió romper una racha de 24 años sin alcanzar las semifinales de una Copa del Mundo.
La última presentación del capitán en esta instancia tuvo lugar en Qatar 2022, en uno de los encuentros más recordados de su carrera: la denominada “Batalla de Lusail” frente a Países Bajos. Argentina parecía tener el partido controlado tras ponerse 2-0 con una asistencia magistral de Messi para Nahuel Molina y un gol de penal del propio diez. Sin embargo, los neerlandeses reaccionaron e igualaron el marcador gracias al doblete de Wout Weghorst.
La clasificación se definió desde los doce pasos, donde Emiliano Martínez se convirtió en héroe con sus atajadas para depositar a la Albiceleste en semifinales. Aquella noche también dejó varias imágenes imborrables de Messi: el festejo del “Topo Gigio” dedicado a Louis van Gaal y el recordado cruce con Weghorst que inmortalizó la frase “Andá pa’ allá, bobo”.
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