Desde las primeras horas, ya en calles, plazas y hasta en oficinas y colegios, los platenses vistieron algo celeste blanco. La mayoría, con sus camisetas, pero también en una jornada muy fría también aparecieron las bufandas y los gorros de lana albicelestes. Tampoco faltaron las banderas que flameaban en las ventanas de los autos. Ya en un horario más cercano al definitorio choque ante Cabo Verde, las calles quedaron desiertas y todo se trasladó a los domicilios particulares donde muchos se juntaron a seguir las alternativas del encuentro, aunque los locales gastronómicos también tuvieron una tarde - noche ajetreada recibiendo muchos clientes que prefirieron disfrutar en grupo de Messi y compañía con un café, algún otro tipo de bebida y sobre el final, para ir entrando en la celebración del pase a octavos de final, compartir un plato de comida para cerrar de buena forma la clasificación de la Selección. Y pasadas las 22, varios hinchas se reunieron en 7 y 50 para celebrar la victoria y clasificación.
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