Como en cada Copa del Mundo, la ciudad volvió a paralizarse para alentar a la distancia a los dirigidos por Lionel Scaloni. Durante este Mundial, el hincha albiceleste ya ha sabido atravesar todos los estados posibles, del goce al sufrimiento, de la desesperanza por verse afuera ante Egipto a la locura por el 3-2 final.
Esta vez, ante Suiza, no fue la excepción y tras meterse nuevamente entre los cuatro mejores de la cita mundialista, aprovechando el fin de semana, terminó festejando hasta altas horas de la madrugada.
Mientras el entusiasmo por el pase a semifinales y la ansiedad por el próximo choque va en aumento, ahora los platenses deberán recobrar energías de cara al encuentro del miércoles con Inglaterra.
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