Los reyes de los Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta, junto a su hija la princesa Ariane, protagonizaron un histórico y descontracturado festejo en el vestuario de la selección de Curazao.
La familia real rompió los protocolos y se unió a los bailes de los jugadores para celebrar el histórico empate 0-0 ante Ecuador en el Mundial 2026.
Este efusivo apoyo se debe a que Curazao es un país autónomo pero constituyente del Reino de los Países Bajos, por lo que los monarcas son sus jefes de Estado legítimos
Horas antes del partido, los reyes estuvieron en Houston alentando a la selección principal de Países Bajos en su goleada 5-1 ante Suecia. Terminado ese juego, volaron de inmediato más de 1,000 kilómetros hacia Kansas City para presenciar el duelo de Curazao. Lo que se puede decir: tuvieron un sábado perfecto.
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