@firmamendinueta
DALLAS,Texas (Enviado especial). Está sereno, distendido y hasta se anima a encender un cigarrillo antes de ingresar al lobby del Hotel Suites de Frisco, donde se aloja en las afueras de esta ciudad, a doscientos metros del estadio y del centro de entrenamiento de Dallas Football Club, equipo de la Major League Soccer. Andrés Guglielminpietro disfruta en vivo su primer Mundial y lo hace siguiendo especialmente a uno de sus representados, el “Flaco” José López. Según cuentan algunos allegados a Scaloni, el hombre que brilló en Lanús y ahora lo hace en Palmeiras tiene posibilidades concretas de jugar algunos minutos esta noche frente a Jordania.
“Nunca había estado en una Copa del Mundo y estoy fascinado. Me encanta ver los partidos, tanto como palpar aquí el ambiente que se genera con los hinchas. El otro día, cuando le ganamos a Austria, en el primer gol de Messi me emocioné, se me aflojaron las piernas. Creía que no me iba a volver a pasar eso en un estadio. Me alegra vivirlo de ese modo”. Casi sin pausa, agrega que “cuando fui jugador de la Selección Argentina no lo disfruté. Fueron muchas cosas, todas juntas, que me pasaron en un corto tiempo. Mi ciclo empezó mal y nunca fue bueno, por eso a veces me pongo a pensar y todavía un poco duele”.
Al ser consultado sobre su relación con Marcelo Bielsa, y específicamente sobre aquel partido frente a Holanda, cuando ingresó desde el banco y luego fue reemplazado jugando un lapso muy corto, el “Guly” relató que “Bielsa tiene una personalidad muy particular. Ese día me hizo entrar y al rato me sacó sin darme ningún tipo de explicación y está bien porque era el DT y tenía derecho a hacerlo. Nunca más hablamos sobre la cuestión, después él tiene su forma de pensar y yo la mía. Pero si soy sincero yo entraba con lo justo en ese nivel tan alto de jugadores, No me sobraba nada, jaja y por eso jamás me sentí cerca de quedar en el grupo definitivo, pero ya está fue una etapa más de una carrera que me dejó sumamente orgulloso. Lo que logré en el fútbol italiano con MIlan e Inter fue fabuloso”.
Sobre lo vivido en Gimnasia, y con una amplia sonrisa en su rostro, recordó que “fue la etapa en la que me convertí en jugador de fútbol profesional. Me fui siendo un chico de San Nicolás, viví los primeros meses en Estancia Chica con Tony Bertoya y otros muchachos. Allí fue clave la decisión de Edgardo Sbrissa de llevarme a Gimnasia. Cuando Solari lo dejó a cargo del equipo junto a Carlos Ramaciotti fue él quien confió en mis condiciones. Hasta ese momento yo era centrodelantero o un enganche, tipo número diez, bien ofensivo. Fue Griguol, un grande sin discusión por todo lo que me enseñó, quien me terminó ubicando como carrilero y allí saqué mucha diferencia. Corría por la banda, me sentía cómodo, seguro y sobre todo útil para el equipo. Aquella época fue hermosa con los mellizos Barros Schelotto y el Pampa Sosa, que se convirtió en un goleador impresionante”.
“NUNCA MÁS VOY A TRABAJAR COMO TÉCNICO”
El “Guly” dice sentirse a gusto trabajando en la representación de jugadores, mucho mejor que en lo que fue su tiempo como director técnico. “Ese sí que es un capítulo que está cerrado. Si bien estuve con un gran amigo como es Nelson Vivas, que lo quiero mucho, no volvería a ese estilo de vida. No hay descanso, estás todo el tiempo subido a una montaña rusa donde tenés que tomar decisiones sin pausa. No sirvo para estar subiendo y bajando de un colectivo y pasando de un hotel a otro. Mi estilo de vida es más tranquilo y aquello fue demasiado intenso”.
Antes de la despedida, dejó en claro su fuerte optimismo sobre el futuro de “La Scaloneta” asegurando que “los veo bien a todos en general, con un funcionamiento colectivo elevado que me está costando encontrar en otros seleccionados. Ojalá llegue al último día de la competencia. Messi está encendido, con el talento que le conocemos y con la motivación muy arriba. Lo veo preparado para ir por más gloria”.
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