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No llores por mí, Inglaterra: Argentina está en una nueva final

Con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez en el último tramo del juego logró una victoria 2-1 inmensa. Lo ganaba Inglaterra, que vivió en carne propia que a esta Selección nunca se la puede dar por muerta

El festejo interminable de enzo fernández, que logró un golazo desde afuera del área para el empate parcial a falta de cinco minutos. Luego llegaría el 2-1 / AFP

Por Redacción

Ya no hay palabras para esta Selección. El ciclo Scaloni se llevó puestos todos los adjetivos. Argentina está en la final de la Copa del Mundo por séptima vez en la historia después de una victoria épica ante Inglaterra, que ganaba el partido sin merecerlo hasta los 40 minutos del complemento. Ya desde el gol de Gordon, la Scaloneta incrustó al equipo inglés contra el arco de Pickford y los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez dieron vuelta un partido que será inolvidable para todos los argentinos.

Inolvidable, sin dudas. Como aquel partido de Diego en el ‘86, porque enfrentar a Inglaterra no es solamente fútbol. Es EL PARTIDO. Esta victoria también es parte de la historia grande del fútbol argentino. Por la instancia, por la enorme rivalidad y porque esta Selección -que ha identificado como pocas veces a los hinchas argentinos- jugó con el corazón. Cuando ya no hay táctica, cuando las piernas flaquean, cuando la mente se nubla, este equipo siempre tiene un plus. De ahí vienen los resultados: la Copa del Mundo en Qatar, dos veces la Copa América, una Finalissima y el domingo, la ilusión del bicampeonato. Por más que ya no se le pueda pedir más a la Selección, falta un esfuerzo más. Cumplidos, sí, pero mucho más si son otra vez campeones.

Esta tarde en Atlanta deja fotos inolvidables. El himno cantado a los gritos por los hinchas y también por los jugadores. El partido inteligente, porque Inglaterra empezó como un cuco pero pronto Argentina le pisó la sábana y se dio cuenta de que podría controlar el juego como no lo hizo ante Suiza en cuartos de final. La fortaleza mental de un equipo que se encontró en desventaja, tal vez en su mejor momento dentro de un partido cerrado. Messi, siempre Messi. Una vez más, finalista.

¿Por qué Messi? Porque su presencia en la cancha ayuda a explicar el terror del seleccionado inglés, que se metió atrás para defenderse como si fuera un equipo de la National League South, la sexta división del fútbol en Inglaterra. Messi también fue el playmaker, el hacedor de juego, como si fuese un base de básquet moviendo la pelota de un lado a otro. La pa-cien-cia del capitán fue la paciencia de todo el equipo, que le llegó por todos lados al equipo del alemán Thomas Tuchel.

Entró muy bien Nico González, que estuvo cerca del gol. Los postes le dijeron que no dos veces a Alexis Mac Allister, pero Argentina se lo llevó puesto de tal manera al rival que- metido cada vez más cerca de Pickford- le dejó la media distancia servida a Argentina.

Ahí entra a tallar nuevamente Lionel Messi. Una y otra vez pidió la pelota. El capitán jugó un córner corto con Rodrigo De Paul, recibió la devolución, amagó a encarar para el área pero sacó la pelota para el zurdazo desde afuera del área de Enzo Fernández quien, de frente al arco, dejo sin chances al arquero con un tremendo derechazo.

Aún con el 1-0 en contra, Argentina mereció más que un temeroso seleccionado inglés

El empate llegó a los 40 minutos del segundo tiempo, pero la Scaloneta no lo dejó ahí. Nunca sintió que con el empate ya estaba, no cambió el aire ni pensó en el tiempo suplementario. Olió sangre y lo fue a buscar ante un rival groggy, como un boxeador al borde del nocaut. Así, ya en tiempo adicionado, otra vez arrancó Messi por la derecha -tras capturar el rebote en el poste de un remate de Alexis Mac Allister- y metió el centro con pierna diestra para que Lautaro Martínez saltase solo entre Ezri Konsa y John Stones para decirle sí a la pelota y definir un partido apasionante.

Fue una enorme muestra de carácter del equipo argentino, que terminó con una defensa heroica los más de 11 minutos de tiempo adicionado. El Dibu Martínez se quedó con cada pelota que cayó en el área y que superaron el rechazo de los defensores (y no solo de ellos) que resistieron con uñas y dientes para que el resultado final no se moviera del 2 a 1 que mandó a casa a Inglaterra.

Argentina, que no le ganaba a un campeón del mundo en los 90 minutos desde los tiempos de Carlos Bilardo (que en dos mundiales derrotó a Uruguay, Alemania y Brasil) escribió un nuevo capítulo de una historia épica. Una demostración cabal del combustible extra que siempre tiene el futbolista nacido en estos pagos con el agregado de un equipo que ha reaccionado de la mejor manera ante la adversidad, con un camino inolvidable ante la esperada final ante España, que bien servirá como reemplazo deluxe a la frustrada Finalissima cancelada hace unos meses.

Esta Selección siempre encontró un plus para dar respuestas ante la adversidad

Y un párrafo aparte para Lionel Scaloni. Despreciado por el mundo del fútbol en sus inicios como DT de la Selección, supo construir con la calma del orfebre un equipo de època. Por años serán recordados estos jugadores. Y el entrenador -que alcanzó ya a Vittorio Pozzo, Helmut Schön, Mario Zagallo, Carlos Bilardo, Franz Beckembauer y Didier Deschamps con dos finales de mundiales sobre el lomo- merece también un momento soñado. Hace nada -un par de meses para algunos, la previa de este partido con Inglaterra para otros- se le cuestionaba la falta de sangre nueva en el equipo. Se lo acusaba de respaldar al “Club de Amigos”. Y bien vale citar a Alejandro Dolina que escribió: “Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con extraños o indeseables”.

“Por la última de Leo”, como dice la canción, Argentina jugará la final ante España en New Jersey. Los españoles ganaron la final anticipada ante Francia pero ayer vieron que es un gran error dar por muerto a este equipo. El domingo 19 de julio puede ser otro día de gloria para el fútbol argentino. En todo caso, a este equipo, coronado de gloria, ya no se le puede exigir nada aunque un grupo tan ganador, a esta altura, no necesita pedidos. Solo dar un paso más.

6
SEMIFINALES. La Selección llegó a la final cada vez que jugó una semi. Eliminó a EEUU (’30), Bélgica (’86), Italia (’90), Países Bajos (2014), Croacia (2022) e Inglaterra (2026). No hubo en el Mundial 1978.
8
GOLES. Tienen Lionel Messi y Mbappé que definirán quien será el goleador de la Copa.
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