Los seleccionados de Irán y Nueva Zelanda protagonizaron anoche, en Los Ángeles, un verdadero partidazo, que terminó 2-2 y que marcó el debut de ambos en el Grupo G del Mundial.
El combinado de Oceanía estuvo dos veces al frente en el resultado, gracias a los dos goles del delantero Elijah Just. Pero los iraníes, que llegaron a esta competencia envueltos de polémicas y contratiempos, encontraron la alegría en los pies de Ramin Rezaeian y Mohammad Mohebi.
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