La estrella de la selección de Francia vivió un partido frenético ante Marruecos: falló el primer penal de su carrera en Mundiales, se tomó revancha con un golazo y encendió las alarmas al pedir el cambio por una molestia muscular.
El partido por los cuartos de final en Boston entregó todos los condimentos posibles alrededor de la figura de Kylian Mbappé. El delantero del Real Madrid protagonizó una jornada histórica que mantiene en vilo a todo el país galo de cara a las semifinales de la Copa del Mundo.
El muro de Bono y un fallo inédito. A los 25 minutos del primer tiempo, el árbitro argentino Facundo Tello sancionó una falta en el área sobre el propio Mbappé. Tras una extensa revisión del VAR que superó los tres minutos y que desató el fastidio del atacante, llegó el momento de la ejecución. Desde los doce pasos, el “10” se topó con la inmensidad de Yassine Bounou, quien le adivinó la intención y contuvo el remate. De esta manera, se quebró una racha impecable: fue el primer penal errado por Mbappé en la historia de los Mundiales, frustrando momentáneamente su deseo de igualar a Lionel Messi en la tabla histórica de goleadores del torneo. Al francés lo tuvieron un buen rato frente a la pelota antes de que llegase la orden de rematar.
Lejos de caerse anímicamente, el capitán de Les Bleus encontró su redención en la segunda mitad. A los 15 minutos del complemento frotó la lámpara y ensayó un impactante remate de zurda para poner el 1-0 parcial. Poco después, Ousmane Dembélé estiró la ventaja para sellar el 2-0 definitivo.
Sin embargo, la alegría no pudo ser completa. En el minuto 31, tras sentir un fuerte dolor muscular en su pierna, Mbappé se tiró al suelo y pidió el cambio inmediatamente por precaución. Se retiró caminando hacia los vestuarios, dejando una profunda preocupación en el cuerpo técnico liderado por Didier Deschamps.
Todo indica que no será de gravedad esta molestia pero de todos modos su cara no mostraba demasiada alegría sino algo de preocupación.
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